Yehonatan Abelson -conocido como “Ioni”- es socio director de Bia Consulting. Es argentino, y para su edad, tiene una experiencia muy rica trabajando en campañas electorales y gobiernos en muchos países del continente. A su vez, estudió en Estados Unidos y trabajó allí también. Por eso lo elegimos para conversar sobre lo que se juega en estas elecciones. Fue parte de la maestría de la George Washington University, que es la primera institución en ocuparse de la educación de la comunicación política en la región.
Veo que recientemente viniste de Estados Unidos, ¿cómo estás viendo el proceso? ¿Qué creés que es lo que se juega? Más allá de la coyuntura, ¿qué es lo que se está jugando en la elección de Estados Unidos?
Lo primero que hay que recordar es que Estados Unidos es un país muy federal, donde gran parte de las cosas que acá confiamos en el Gobierno Nacional para resolver, se resuelven a nivel estatal. Entonces, la campaña presidencial tiene otro significado allá. ¿Qué es específicamente lo que un presidente maneja en los Estados Unidos?
Primero, la política exterior, en gran parte, y de ahí que todo el tema Rusia, Ucrania, Israel y Gaza, sean temas tan relevantes en la campaña y un tema tan importante en el debate.
Por otro lado, temas económicos. Estados Unidos está viviendo una inflación históricamente alta que está erosionando los sueldos de los americanos y de ahí la buena performance de Trump, porque esta inflación se reconoce como culpa de la política económica de Biden, post pandemia, en un intento por reactivar la economía americana. Generó grandes gastos, tanto en infraestructura como en subsidios a la gente para que pueda gastar, para aumentar el consumo, lo que generó una desocupación históricamente baja, pero una inflación muy alta. En Argentina conocemos de lo qué se está hablando. Básicamente eso sumado a la cuestión de los seguros de salud, de healthcare, otro tema que a Obama, Biden, Kamala Harris, les interesa mucho profundizar y a Trump no.
Por otro lado, inmigración es otro de los temas que los presidentes gestionan de forma muy importante en Estados Unidos.
Y por último, el tema de la Corte Suprema. Quién va a nominar a los jueces que faltan o si hiciera falta eso en la Corte Suprema.
Hay una candidata que habla de bajarle los impuestos a la clase media para que puedan consumir más, que busca una solución más equitativa entre Israel y Gaza, que está más a favor de Ucrania que de Rusia, y que está a favor de una salida de legalización a los inmigrantes, y no tanto de persecución como de Trump. Y en términos de healthcare, de seguro de salud, propone una política más abarcativa, que el seguro de salud sea más accesible para una mayor cantidad de gente que la propuesta de Biden.
En términos de percepción, se juega la política contra Trump, su principal arma, su principal atributo, es ser antipolítico, es ser incorrecto, es el tema de los atentados, es ir por fuera de la estructura del Partido Republicano. Ojo que no es un candidato que dice: “Yo voy a terminar con la política” o “voy a ir a pelear a Washington”. Pero es un candidato que básicamente se define por no ser político contra (alguien que es) un monumento a la política. Tanto Biden como Harris, si bien Kamala fue fiscal y tiene un pasado en la justicia interesante, es de la política, representa la política menos que Biden, mucho menos que Biden, pero también lo hace.
Entonces, creo que en términos de percepción, en términos de campaña de comunicación, tenés esa disyuntiva, esa disputa. Antipolítica, si se quiere -voy a exagerar-, far-right como extrema derecha y política moderada, centro izquierda, algo más tradicional. Una coyuntura, una dicotomía que se está dando en muchísimos países, inclusive el nuestro, que se dio en el nuestro el año pasado.
Entonces, básicamente se están jugando dos modelos históricos. Quizás la elección donde más clara es la división izquierda-derecha, para mí, donde por un lado tenés un candidato (Trump) que propone bajar impuestos a los ricos y básicamente eso para reactivar la economía. Y bueno, y pro-Israel, de una forma mucho más radical, también más pro-Rusia. No sé ahí bien cómo ubicar, no sé si eso es más de derecha o no tengo idea, pero por ahí anda, y muy anti-inmigración.
Entiendo. O sea, vos caracterizas muy claramente los temas que, de alguna manera, son de la incumbencia del presidente. Y también, lo que representa cada uno de los candidatos. ¿Cómo es el cambio que se produjo de la candidatura entre demócratas de parte de Biden a Kamala Harris? ¿Qué crees que le aporta?
Fue un movimiento realmente histórico en el sentido de inédito. Muy raro que en una democracia tan institucional como la americana, donde tenés dos partidos inamovibles, donde todo se define dentro de esos partidos y de esa nominación interna sale un candidato. No hubo candidato competitivo por fuera de esos dos partidos nunca.
Un candidato nominado por un partido, que haya pasado todas las primarias, todas las nominaciones, el presidente en ejercicio, y que se haya bajado por la presión del partido y de los círculos de presión dentro del Partido Demócrata y haya dejado lugar a su vicepresidenta. De vuelta, inaudito. Pero, ¿qué significó?
Bajo ningún concepto, significó debilidad, que es algo que me llama mucho la atención, no se ve como algo malo, o sea, no le restó nada a los demócratas, por el contrario. Pero lo más interesante es que le sumó dos cosas: cambio y juventud. Hoy, el candidato viejo es Trump, hoy el candidato de la continuidad es Trump, porque Trump fue presidente y Kamala no fue presidenta, fue vicepresidenta. Pero bueno, ella, de hecho, su eslogan es moving on, es vamos para adelante, olvidémonos del pasado, que viene a ser Trump. Entonces, la movida no solamente te saca el lastre de un candidato muy mayor, que claramente no estaba bien para competir, y perdedor, digámoslo, de un candidato que iba a perder.
Y le da dos atributos claves para hacer campaña. Ahora, hablando de campaña, en términos de campaña, le da dos atributos clave: juventud, ahora el viejo es Trump, y futuro, ahora el pasado es Trump. Y desde ahí pueden construir una campaña mucho más competitiva y con muchas más chances de victoria que la que podía hacer Biden. Me parece que eso es lo fundamental y eso se vio muy rápidamente en las encuestas. Hoy en día están muy parejos, con una pequeña ventaja para Trump. Pero estamos hablando de modelaje, o sea, como predicción con modelos. Si ves la encuesta pura y dura, están empatados.
Claro. ¿Y creés que este cambio de candidatura por parte de los demócratas puede haber generado que el equipo de campaña de Trump se desoriente, se desorganice, no sepa cómo responder, por lo menos en el debate que hubo entre Kamala Harris y Trump, me daba esta sensación como un Trump que estaba falseado, como que no sabía cómo pararse. Y una Kamala Harris que sabía que tenía diferenciales nuevos para explotar.
La campaña de Kamala entró con un mensaje y una estrategia muy clara y muy efectiva. Primero, le robo el concepto de libertad, que para mí es excelente. No fueron a decir… Yo pensé que iba a ser una campaña que iba a entrar mucho más con un discurso más socialista de healthcare para todos, igualdad de género, y todo eso.
Sí, con el tema del aborto está muy fuerte, porque en algunos estados que son claves para ganar la elección, el tema del aborto es muy importante, son estados progresistas, pero que está peleado, por eso son de los claves.
Pero, por otro lado, fue muy fuerte por el tema de la libertad. Acá los demócratas plantean la elección como un eje entre autoritarismo y libertad, que me parece mucho más brillante que plantearon en términos de derecha a izquierda o de estos temas que te decía anteriormente, de un Estado más presente contra un Estado menos presente, que al final son discursos mucho menos digeribles por nadie, pero sobre todo la clase media, que es al que le estás hablando en teoría. Por otro lado, veo a Trump absolutamente perdido y a su campaña no logran encontrar Trump, siempre fue muy bueno para tirar el mote, el personaje para hacer el ridículo de la otra, “Sleepy Joe”, como le decía Biden.
Trump siempre encuentra el apodo y a Kamala todavía no lo encontró. O sea, todavía no hizo nada que pegue de cuál es el problema. No le encontró la debilidad todavía. Y eso es un montón y yo estoy impresionado de lo que les está costando a ellos hacer el enmarque de la campaña de Kamala, hacer el enmarque en algo que le sea negativo. No lo están logrando, no lo están intentando. De hecho, el debate de Trump para mí fue un desastre, entendiendo que Trump juega otro juego, así como Milei, que en el debate de Argentina los analistas estaban horrorizados de cómo le había ido y la gente lo vio y dijo: “Es un tipo normal, no sé qué”. Bueno, Trump es parecido. Trump divagó en todas las respuestas, le preguntaban por un gato y hablaba de un zoológico, de cualquier cosa. Sin embargo, la gente, como digo, si su atributo es no ser político, eso le resta menos de lo que piensa.
Y en torno a innovaciones posibles o efectivas que hayas visto hasta ahora en la campaña, más allá de los candidatos, sino desde el punto de desde el punto de vista de la organización, desde el punto de vista de cómo se implementa o cómo se busca explotar nuevas posibilidades, ¿hay que prestarle atención?
Las nuevas tecnologías, tanto de segmentación como la inteligencia artificial, te permiten hacer un millón de campañas distintas, pero eso es algo que uno no ve. O sea, vos no vas a ver que el tipo de clase media rural de Wisconsin va a recibir una publicidad absolutamente distinta a la mujer afroamericana del sur del estado. No lo podemos ver. Estoy seguro que algo así está sucediendo, porque ya ni siquiera vos lo tenés que hacer. Se hace con la inteligencia artificial automáticamente, podés hacer tantas campañas como vos logres detectar. Ahora, no depende de la capacidad de uno de hacer esas campañas, sino de la capacidad de segmentar. Tantos nichos se encuentren, puedes hacer una campaña para cada uno. Eso es lo más importante.
Lo otro, lo de la campaña de Harris de ir por la libertad, me parece brillante. Algo para tener en cuenta y algo que a mí me gusta mucho, además. Me molesta cuando los candidatos progresistas o de izquierda regalan discusiones en las que podrían entrar. Es muy común que los candidatos de izquierda no quieran hablar de libertad… ¿Por qué? ¿Quién es más libre? Una persona que le sobra el 90% del sueldo después de pagar lo que tiene que pagar y una persona que le sobra el 30%. ¿Quién es más libre? Entonces, si la izquierda no entra en esa discusión… lo mismo con los temas de seguridad. A la izquierda siempre le costó mucho. A las izquierdas moderadas, o como les quieras decir, siempre les costó mucho entrar en esas discusiones y a mí me parece que es un gran error y me gusta mucho que esta campaña se anime a dar la pelea.
¿Crees que la democracia estadounidense es más o menos democrática que la democracia argentina? Porque puede pasar finalmente que otra vez haya un candidato que sea el más votado y que no sea el que sea electo presidente o presidenta.
Sí, en términos técnicos es menos democrática. Después, lo que sí pasa es que hay estados que no servirían de nada en la matemática electoral, que empiezan a tener mucha importancia. Entonces, en ese sentido es buena. Vos ves que en Estados Unidos, si bien es cierto que en California nadie va a hacer campaña, pues ya se sabe que ganan los demócratas y que se lleva a todos los delegados. También es cierto que, ¿por qué alguien va a ir a hacer campaña en Ohio? Bueno, es porque este sistema permite que vos tengas que ir, darle la mano a un granjero que quizás representa al 0,01%, o al 1% del peso electoral de un votante de California. Pero bueno, por el sistema del colegio electoral termina pesando 10 veces más que un votante de California. O bueno, o 1000, porque el votante de California al final no influye porque es un estado históricamente demócrata, como Texas es un estado históricamente republicano. Yo digo, es menos democrático, pero tiene su encanto, tiene sus cosas buenas en el sistema.
¿Cómo funciona este tema de que hay algunos estados que son muchos más importantes que otros para los que no estamos tanto en tema?
Bueno, es así. Lo que pasa es que cada estado tiene una cantidad de delegados en el colegio electoral. Resulta que hay estados que sí o sí van a ganar unos y estados que sí o sí van a ganar otros. Como el estado, en la mayoría, sobre todo en las elecciones generales, el ganador se lleva todo, hay estados donde son los competitivos. Wisconsin, en general, South Carolina, Virginia, se suele dar. Ohio, Nevada depende de la elección, pero en general son estados que se llaman swing states, que pueden ir para uno o para el otro. Y ahí entonces vos tenés que hacer la matemática electoral. Si pierdo Pennsylvania, tengo que ganar Ohio y Wisconsin. Entonces, empezaste con un poroteo. Y entonces los estados donde se juega la elección son esos estados que te permiten que los dos puedan ganar. Después se complica un poco más. Pero a grandes rasgos es eso. Entonces, en esos estados donde pueden ganar cualquiera de los dos, es donde se juega la elección.

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