Es consultor político, se identifica con el peronismo, y tiene una trayectoria significativa en medios digitales a partir de la fundación de Dinamarca Public Relations en 2017. Él estuvo ahí hasta 2022. Una agencia muy innovadora en su momento. También fue fundador de El Canciller y actualmente lidera Esto es Blender, un canal de streaming que todos conocemos y que suscita muchísimo interés.
Los comienzos de Diego Abatecola en la política y los medios de comunicación
¿Qué te llevó, Diego, a participar en la consultoría política antes de meterte en los medios o fue después de los medios?
Yo vengo de una familia política muy peronista, entonces siempre estuve relacionado con el universo de la militancia y, a partir de ahí, los medios, porque uno de mis padres es director de cine, mi vieja se dedicó siempre al mundo de los medios, con la lógica también del cine, el teatro. Luego, laburando en cosas que tenían que ver con esquemas regionales de la cámara especializada del Mercosur para el cine, etcétera, etcétera, con lo cual siempre fue una familia muy metida en ese mundo. Y a partir de ahí, los medios eran, naturalmente, algo de consumo natural. La cámara, la movió, en esa época, yo tengo 41, con lo cual son cosas que suelen ser muy viejas, pero que sucedían. Y a partir de ahí fue un recorrido medio natural porque me interesaban esos temas. Durante mucho tiempo me dediqué a laburar en cuestiones de la política, me fui acercando a los medios, terminé por una de esas cosas de la vida, laburando en un momento en la Cámara de Diputados como asesor de María Lenz, una compañera amiga, a la que quiero mucho, que fue mi gran mentora en términos políticos, y donde justo nos tocó, no solo la Ley de Medios, sino que nos tocó también las comisiones que referían a medios.
Eso fue bastante irrelevante en términos de poder terminar de entender y conversar sobre esos temas, y fue un recorrido natural en el que yo me fui metiendo, y después, un recorrido muy profundo en la lógica digital y de redes, porque era el momento donde empezaban a aparecer todas las plataformas y yo tenía, te diría, la edad justa para ir metiéndose adentro de eso. Entonces, cruzando todo eso, fui desarrollando, primero una partida, después una mirada, etcétera, y mucho consumo más autodidacta, te diría, del mundo político. Y a partir de ahí, en el crecimiento general y a partir de la política, terminé laburando varias campañas, primero en roles más chicos, después fuimos escalando los roles y en un rol bastante más protagónico en el universo de la campaña de Scioli de 2015, que me permitió conocer, entre otras cosas, lo que se hacía bien en términos digitales y lo que se hacía mal. Y a partir de la derrota, que como toda derrota siempre es importante para refundarse y repensarse, apareció la idea con un socio en ese momento, de mi ex socio que definimos por caminos distintos, que había que armar algo propio. Y ahí decidimos crear la agencia Dinamarca en función de lo que veníamos viendo, de lo que se podía hacer en digital.
Y después el medio, que fue El Canciller, fue un medio que se instaló rápidamente, que también tenía una lógica de contenido digital muy ágil, que fue como el derrotero del acumulado de toda la experiencia de medios en armar uno propio, que después me fui dedicando a armar otro para afuera, para otros lugares, y se convirtió en una tarea a la diaria. Y en la agencia, que comenzó como una agencia que hacía distribución de contenidos digitales, es decir, cómo generar la distribución de contenidos a través de perfiles, bolseros externos, de manera tal que vos puedas tener focos de comunidades y audiencias distintas que puedan ver el mensaje de un candidato, una institución, lo que fuera. Terminó siendo una agencia de posicionamiento, consultoría, análisis, etcétera, que era un poco lo que uno ya hacía naturalmente, porque yo siempre digo, y creo que para construir una estrategia digital tenés que tener una buena estrategia general. Y hoy está todo más relacionado que en ese momento, donde todavía se vivía en el 1.0. Eso pasó hace rato, pero de alguna manera, una estrategia bien clara de posicionamiento, de objetivo, de dónde querés ir, te permite ordenar el trabajo de prensa, de medios, de posicionamiento, de armado, de digital, de todo, con lo cual la agencia empezó a hacer más 360 y ese recorrido me llevó a laburar mucho tiempo con clientes.
Entones llegaste al mundo de la consultoría y de los medios, en parte por familia, en parte por compromiso. ¿Cómo fue ese compromiso político? ¿Llegaste a militar en alguna organización?
Sí, durante mucho tiempo. Siempre en organizaciones del PJ. Tuve una agrupación propia hace muchos años, realmente muchos años. Ahora que saco la cuenta, quisiera no hacerlo, pero fue en el año 2008-2009, que se llamó la Agrupación Fermín Chávez. Estaba muy relacionada, obviamente, como el nombre lo dice, con el pensamiento nacional y con esa línea de pensamiento. Con lo cual también fue un proceso natural en ese sentido, que después se fue degradando, como todo en el tiempo, cuando vas agarrando roles más representativos haciendo otras cosas, va quedando más de costado. Pero sí fue una parte importante en mi vida, porque además estaba muy relacionado con la dinámica de mi familia. Mi padre fue un director de cine muy reconocido del peronismo, Gerardo Vallejo, que integró el grupo Cine Liberación, con Pino Solanas y Octavio Getino. Filmó a Perón en el exilio, con lo cual hemos mamado el peronismo desde muy chicos. Y era una conversación de acción compleja. Mi vieja, ella murió, pero contaba siempre una anécdota que yo tenía cuatro años, tuve dos padres que me criaron, y mi padre era sangre, y uno era muy bostero y el otro era muy peronista. El otro también era peronista, pero había uno claramente muy peruca y lo traía de boca.
Entonces, un día yo tenía cuatro años, estaba jugando con los Thundercats, me acuerdo de unos muñequitos, y Gerardo, que era de los antiimperialistas, un peronismo bien de época, decía: «No, esos muñecos son yanquis, qué sé yo, todo». Y yo tenía cuatro o cinco años, no me acuerdo, y decía: «Tranquilo, papá, los Thundercats son de Boca y peronistas». Estaba como que trabajaba en la línea. Yo decía: «Hay que encuadrarse acá porque se pudre todo». Así que sí, siempre fue una parte importante de mi vida. Como todas las grandes cosas que a uno le importa en la vida, a veces entras en crisis. Yo creo que el peronismo está en una crisis profunda y a partir de eso yo tengo mi propia crisis, donde me comporto como una especie de peronista protestante. Estoy pegando como el luterano en la puerta de la Iglesia, porque a veces me parece que el peronismo que me representa a mí es de una doctrina distinta, que creo que no tiene nada que ver con esta última foto. Creo que el grueso de la dirigencia actual se ha convertido en la oligarquía que un peronismo originario hubiese combatido en líneas generales, que es de casta, de privilegio, un montón de cosas.
Y me parece que eso hace que uno por ahí se sienta menos representado hoy. Pero bueno, siempre en el corazón de uno está la doctrina.
Peronismo y comunicación digital
Mencionaste la campaña de Scioli en 2015.
Sí, me duele todavía.
¿Cuál es la relación y cómo ves la evolución de la relación entre el peronismo y la comunicación digital?
Es una realidad particular, siempre hay una percepción de una dificultad ahí. En general, en el último tiempo, siempre se vio que el peronismo por ahí era el que tenía más dificultades y los espacios que no eran del PRO en su momento o el propio espacio de Milei ahora, como una fuerza potente en términos digitales, yo creo que es relativamente cierto. Digo relativamente porque en algún punto creo que se usaron mejor las herramientas, pero creo que también tiene que ver con un desarrollo no solo de expertise, sino de animarse a pescar en ese mundo. Creo que hay un problema en el peronismo en líneas generales, y es que está un poco gris, un poco envejecido en términos integrales. Eso también se traslada a la comunicación, que por ende también se traslada a las estrategias. Y después creo que en vez de buscar los lugares naturales donde suceden esas conversaciones, siempre quieren generar el propio, que así como que te haces más de nicho en vos mismo. Hay casos particulares, yo veo acá en el streaming, que son puros y duros del peronismo, que son organizados por espacios políticos, quiero decir. Y obviamente les cuesta construir una audiencia.
Cuando hay otros lugares que dan las mismas discusiones, no sé, el caso de Pedro Rosemblat, que es un amigo, además, un pie muy talentoso con Gelatina, y vos ves, hay un proceso exitoso de poder generar un lugar de conversación a partir de una mirada con una audiencia que naturalmente se identifique ideológicamente, políticamente, como le quieras decir. Y creo que esos son los modelos a buscar. Hay una cosa muy de lo armo yo, es mío, es mío, y eso te mete para adentro. Y creo que parte de lo digital es entender que para que funcione, que vos seas parte de una conversación de manera orgánica, te puedas mover en comunidades que ya están instaladas, más pensar en generar la propia. Eso te anicha y dificulta. «Anicha» no sé si existe, pero suena bien.
Pensaba mucho en la campaña de 2015. ¿Viste que hubo una charla entre Julián Gallo, que llevaba las redes del macrismo, y César Gazzo Huck, que llevaba las redes de Scioli?
Así es.
Gazzo-Huck decía: «Yo le intentaba explicar a los intendentes que la gente ya no miraba los afiches que se ven entre estación y estación en el tren, sino que mientras van viajando van mirando el celular, no me daban mucha bola y medio que las redes seguían a la prensa». Entonces, obviamente en ese sentido, sí, el macrismo en ese momento usó mejor las herramientas. Ahora también hay la visión de que viendo lo que fue el año pasado, el 2023 fue un año complicado para Juntos por el Cambio y prácticamente hoy ya no existe como tal. Y uno puede decir también era eso, pero también era lo político. Total. ¿Cómo ves eso?
Voy por partes. Primero, creo que lo que hoy en esa charla parece novedad, de decir que la gente va mirando el teléfono en el tren, en el momento que lo decía César, que lo conozco, era novedoso. Realmente costaba explicar la importancia que había en la lógica de plataformas. De hecho, toda la experiencia de Obama, que se había puesto de moda en su momento, era como revolucionaria en términos generales y había roto la cabeza de todo el mundo, que lo copiaban todos, pero en líneas generales costaba trasladarlo a la dinámica de los dirigentes políticos. En particular, creo que en general siempre los dirigentes políticos son los que menos a la avanzada están de esas cosas, sacando los mejores o los que tienen más visión para la lógica de comunicación. Entonces, eso hace que los procesos sean más lentos. Después, lo que vos decís, totalmente, yo un poco te lo decía fuera de aire hace un rato, que siempre se piensa que se resuelven los problemas sobre la comunicación y no sobre la política. La comunicación no resuelve un problema de la política. Entonces, en el caso del gobierno de Alberto, por ejemplo, si tenés disparada en inflación, tenés problemas de salarios, el acumulado del disgusto por la pandemia, etcétera, difícilmente una buena campaña de redes pueda suplir lo que te falta en términos políticos.
Ni que hablar del PRO, que había perdido sobre todo la dinámica de identidad, porque la realidad es que se lo comió la derecha disruptiva, o comían de la misma pecera y los otros se lo morfaron. Yo creo que es un partido completamente desdibujado, que no se sabe ni para dónde va a ir ni qué va a hacer. Si el peronismo está golpeado, imaginate el PRO o Juntos por el Cambio. Y creo que eso no depende específicamente de lo digital o de la plataforma. Lo que sí creo es que la comunicación en general tiene un concepto sedimentario, donde vos cuando empezás una campaña, tratás de estar en todos los lugares que valga la pena estar y deberías poner más esfuerzo en los lugares más estratégicos para tus objetivos. Eso significa que puede haber un afiche, significa que se puede laborar medio tradicional, significa que se puede elaborar lo digital. Pero creo que el error por ahí está en pensar que la fórmula mágica es: «Che, abro TikTok, pum, pum, salgo andando, listo», cuando no resolves el problema político de fondo o la premisa o el objetivo o la estrategia para dónde vas.
Perón, Menem, Duhalde, Néstor y Cristina Kirchner
¿Qué rescatás de la figura de Perón? ¿Qué significa para vos el peronismo? Quizás son cosas distintas.
Creo que el peronismo ha trascendido a Perón en sí mismo, pero Perón es la gran figura convocante de eso. Yo creo que Perón es la figura más importante o una de las más importantes del siglo XX, por lo menos del hemisferio sur. Y particularmente creo que para la Argentina es una figura fundamental, porque construye una Argentina que hoy corre riesgos, pero sigue siendo una Argentina que todavía existe, que es una Argentina de movilidad social ascendente, donde en Latinoamérica existe un único pueblo que tiene algo que es la clase media. Que siempre hay un chiste en el peronismo de NPP, los países NPP, que no pasó Perón, que en general son países de una riqueza concentrada en muy poquitos y una pobreza expandida. Yo creo que el riesgo que nosotros venimos atravesando en los últimos 12, 15 años es en convertirnos en un país preperonista. Devolver una lógica en la cual la concentración de riqueza está en muy poquitos acomodados, que son parte de esa oligarquía del sistema, y después que crezca la pobreza y se haga endémica. Una cosa es tener un país con pobres, que eso siempre ha tenido la Argentina, y otra cosa es tener un país de pobreza estructural, que era algo que Perón había no resuelto, pero encaminado a la resolución. Los trabajadores tenían derechos, accedían a la vivienda y un montón de cosas que se van perdiendo con el tiempo.
Con lo cual creo que esa memoria persiste. Y después creo que el riesgo que corre el peronismo en ese sentido, y que es hoy, es un desafío, tiene que ver si está vivo o está muerto. Es decir, si realmente pertenece a una fuerza política transformadora que atiende las necesidades y las demandas de una porción de la mayoría de la población a partir de sus valores o pertenece a un imaginario colectivo simpático, que ha sido un ejercicio que se ha hecho mucho tiempo, pero no lo querían convertir en una especie de viejo Vizcacha. Entonces, le citan las frases como si valieran para todo. Y la realidad es que había un pensamiento mucho más profundo, mucho más analítico, filosófico. Había una construcción mucho más profunda en ese sentido, con lo cual creo que esa es la marca que aún después de que muchos la han usado mal el peronismo o a la bandera del peronismo, todavía se mantiene vivo como una fuerza potente, que creo que tiene que ver con la sabiduría de Perón, incluso previa a su muerte, que dice que «mi único heredero es el pueblo», donde se mantiene vigente es en el pueblo.
