El partido startup: del Movimiento 5 Estrellas a La Libertad Avanza

Por

La forma partido no «murió»: muta. M5S —sigla del Movimento 5 Stelle italiano— y LLA (la fuerza de Javier Milei en Argentina) son casos muy distintos —separados por una década o más—, pero comparten un mismo punto de partida: el desencanto de una porción significativa del electorado con los partidos hegemónicos. El foco de este texto no es la tecnología como ornamentación (“usan redes”), ni la estética outsider, sino aprender de estos casos su mecanismo organizativo: cómo se transforma ese desencanto en poder y quién controla la infraestructura real que permite coordinarlo.

El cómico Beppe Grillo, figura pública fundacional del M5S italiano

Para esto tomo como referencia principalmente al investigador italiano Paolo Gerbaudo y los parámetros que plantea cuando habla de “partidos digitales” o “partidos plataforma” en su libro The Digital Party (2018), inexplicablemente nunca traducido al español (el libro se centra en el análisis del M5S, Podemos, La France Insoumise, el Partido Pirata alemán, la plataforma Momentum pro-Jeremy Corbyn, con menciones a Bernie Sanders y su tendencia).

El estudio sobre los «partidos plataforma» de Paolo Gerbaudo publicado en el Reino Unido en 2018

Lo esencial en 20 segundos

¿Cómo se fabrica una fuerza política cuando el partido tradicional deja de servir?

  • M5S: incubación desde el sector privado + plataforma interna (Rousseau) + outsider como mascarón de proa (Grillo).
  • LLA: convergencia de tres sectores + hiperlíder candidato (Milei) + “dueñidad” política (Karina) + dependencia de infraestructuras ajenas.

La comparación se ordena por una diferencia estructural: backend tecnológico (plataforma propia) versus backend relacional (control por redes de confianza).

Dos conceptos para no confundirse

  • Backend: el lugar donde se captura/coordina la energía política (registro, reglas, toma de decisiones, disciplina interna, control de intermediarios).
  • Partido startup: organización ligera, flexible, de crecimiento rápido y alta escalabilidad (con riesgo de latencia posterior).

¿De qué escribo acá? (índice)

  • Contexto y génesis de M5S y LLA.
  • Diferencias estructurales (origen, éxito electoral, liderazgo, financiamiento, organización interna).
  • Da Empoli como intuición (partido startup con CEO).
  • Gerbaudo como lente analítica (partidos digitales/plataforma y sus tensiones).
  • El límite del concepto “startup” si no distinguís plataforma.
  • La metáfora histórica: del partido-fábrica al partido-plataforma (y sus límites).

En síntesis: comparo dos formas emergentes de organización política —una con plataforma propia y otra apoyada en infraestructuras ajenas— para entender qué parte del poder contemporáneo se juega en el control del backend.


Contexto y génesis — Caso 1: M5S

M5S: un partido incubado desde el sector privado (con Grillo como “calidez y pasión”)

  • Contexto: crisis 2008 + primera ola digital + antipolítica previa.
  • Origen: Casaleggio Associati detecta posibilidad de crear un partido “propio”.
  • Método: blog → comunidad → MeetUp → estructura.
  • Formalización del backend: Rousseau.
  • Tensión: plataforma como promesa de participación / plataforma como centro de control.

El M5S crece en el contexto de la crisis económica de 2008, la cuestión migratoria y la reacción contra los ajustes fiscales promovidos por la Unión Europea en ese y otros países como Grecia y España (donde los populistas que aumentaban su capital electoral eran de izquierda). A nivel mediático, se apalanca sobre la primera andanada de las redes sociales y canales digitales (blogs, Facebook, Twitter, YouTube).

En cuanto al origen del M5S, es un experimento totalmente novedoso: es un partido que surge a partir de que un agente del sector privado (los dueños de la empresa Casaleggio Associati) dedicado a la persuasión de manera profesional detecta la posibilidad de crear un partido controlado por él. En ese sentido rompe con todos los manuales y la tradición previa, donde los especialistas en investigación y comunicación proveen sus servicios a clientes políticos.

Si bien Gianroberto Casaleggio no era un consultor político, sino que se dedicaba al marketing digital con objetivos comerciales, detecta la posibilidad de aprovechar su know-how y dar lugar a una organización política 100% nativa del entorno virtual. Lo hace desde una asociación privada llamada Rousseau, usando a un outsider como el cómico Beppe Grillo como mascarón de proa.

Gianroberto Casaleggio, el empresario de marketing que ideó el M5S italiano

Comienza a incubar esto desde 2005 y el M5S se presenta por primera vez a una elección nacional en 2009. En 2021, a causa de un conflicto político y legal, el M5S se separa de la plataforma Rousseau y del empresario Casaleggio. En 2024, Grillo pierde su rol de garante tras una reforma interna, consolidando el liderazgo de Giuseppe Conte.

Pero Casaleggio no empuja a Grillo en el vacío: lo hace cuando las series demoscópicas ya muestran un nicho anti-partidos. En 2007 la confianza en partidos cae al 8% y un informe de opinión pública lo define como “año de la antipolítica” (Demos & Pi, 2007); en 2008 sólo 10% confía en los partidos y 64,2% afirma que “hoy no hay grandes diferencias entre los partidos” (Demos & Pi, 2008). En 2006 el 29,1% considera “legítimo abstenerse” (Demos & Pi, 2006).

En paralelo, Beppe Grillo registra 57% de valoración positiva en 2007 y 47% de valoración positiva en 2008 (Demos & Pi, 2007; Demos & Pi, 2008).

La movilización digital que desembocará en el M5S se activa el 16/07/2005 con “Incontriamoci: MeetUp”, convocatoria a organizar nodos locales desde su blog (Grillo, 2005). Este conjunto de indicadores y la organización digital previa enmarcan el terreno que M5S ocupará desde 2009.


Contexto y génesis — Caso 2: La Libertad Avanza

LLA: convergencia de tres sectores y “dueñidad” política de los Milei

  • Contexto: pospandemia + inflación + reacción cultural + nuevas derechas globales.
  • Tres sectores: Milei (TV/viral) + Karina (organización/dueñidad) + consultoría (Move Group) + amplificadores.
  • Lógica mediática: TV como disparador, redes como expansión.
  • Lógica organizativa: sin democracia digital interna; control centralizado.
  • Backend: relacional (confianza, cierre, intermediarios).

En el caso de La Libertad Avanza, el contexto de su desarrollo es la pos-pandemia, la inflación descontrolada del peso argentino, la reacción contra la “marea verde” (feminismo y conquista del aborto legal) con el telón de fondo del surgimiento de nuevas derechas a nivel global (del que Trump es su caso más destacado).

El presidente argentino Javier Milei en su época como habitual panelista de TV

Se produjo un encuentro entre tres grupos humanos bien definidos: esta convergencia es la que permite configurar la forma partido en LLA. Se distingue del M5S porque no es una empresa la que detecta el potencial de un espacio “anti-política” (como en el caso italiano) sino que es la convergencia de esos tres sectores la que permite explotar ese espacio, donde la virtual “dueña” es la sociedad política entre los hermanos Milei.

Por un lado, Javier Milei comenzó promocionándose en la TV abierta de Argentina como un “economista libertario” que concentró sus dardos contra “la casta política” en general, con énfasis primero sobre el macrismo y luego sobre el kirchnerismo: su estilo provocador le granjeó buenos números en el rating y llevó a que sus clips (recortes de video) se viralizaran en diferentes plataformas digitales. A lo largo de este raid explosivo, su hermana Karina Milei se convenció de impulsarlo a la política (De Masi, 2024): se produce un éxito rotundo en su presentación a la Cámara de Diputados de la Nación por la Ciudad de Buenos Aires en el 2021 (17,04% en elecciones generales mid-term).

La biografía sobre Santiago Caputo, asesor principal del presidente Milei

Por otro lado, la consultora privada Move Group, cuyos fundadores se educaron con Jaime Durán Barba y luego se constituyeron como firma independiente, había detectado que aproximadamente el 10% de los votantes ya no estaban dispuestos a sufragar ni por nadie vinculado ni a Cristina Fernández ni a Mauricio Macri, por lo que consideran abierto el espacio para un candidato “anti-política” al que buscan por medio de una suerte de scouting. En el trayecto, se topan con Javier Milei y al cabo de una serie de iteraciones, logran colocar a Santiago Caputo, uno de sus socios, como estratega principal de su campaña presidencial. Aunque la empresa argentina Move Group buscó activamente la posibilidad de explotar ese espacio (Jastreblansky y Jove, 2025), no tiene el control de la forma partido, sino una influencia considerable (con variaciones a lo largo del tiempo). Además, a diferencia de Casaleggio Associati, su expertise no era el marketing digital, sino la consultoría política.

El tercer sector lo constituyen los influencers de X (ex Twitter), YouTube, etc., que llevaron adelante una agenda convergente con la de Milei (libertaria y antiprogresista), como Ramiro Marra, Agustín Laje, Carlos Maslatón, Eduardo Prestofilippo (El Presto), Manuel Gorostiaga (Emmanuel Danann), etc., que jugaron un papel clave en la consolidación del fenómeno Milei, pero la mayoría de ellos acabaron desplazados luego de aportar su capital social, relacional y simbólico.

Santiago Abascal, líder de Vox (nueva derecha española) junto a «El Gordo Dan», streamer libertario

Este elemento es clave, porque si bien Milei se constituye como figura pública gracias a la TV, sólo tenía presencia significativa en X y en menor medida en Instagram. No había un trabajo estratégico sobre sus redes sociales al principio para sistematizar su posicionamiento en la segunda andanada de las redes sociales y canales digitales (Instagram, TikTok, YouTube, X). Estas solidaridades le permiten a Milei emanciparse relativamente de la TV y desintermediar: son su pasarela hacia nuevos públicos. Una vez consolidado, deja de relacionarse con aquellos que se muestran críticos o disidentes, y promueve nuevos intermediarios, como Mariano Pérez (Breakpoint), Tomás Jurado (El Peluca Milei) y Daniel Parisini (El Gordo Dan).


Da Empoli: la intuición “Netflix de la política” (y el partido startup con CEO)

  • Da Empoli es una puerta de entrada popular al tema.
  • Su acierto: ponderar la innovación organizativa del M5S.
  • Su imagen: partido startup como producto político; Casaleggio como CEO.
  • Diferencia con Gerbaudo: foco en spin doctors/estrategas y populismos.
Publicado originalmente como «Gli ingegneri del caos. Teoria e tecnica dell’Internazionale populista«.

Mucho más debatida en América Latina ha sido la obra del ítalo-suizo Giuliano da Empoli, con éxito originalmente en Francia, España, Países Bajos, Alemania, Bélgica, Dinamarca, y por supuesto, Suiza e Italia. En Argentina está apalancada por las menciones del principal analista político del país, el historiador Carlos Pagni, en sus editoriales semanales sobre el actual presidente Javier Milei. Primero se comentó mucho su novela El mago del Kremlin, luego por Los ingenieros del caos (ensayo) y ahora por La hora de los depredadores (ensayo).

Creo que el mayor mérito de Giuliano da Empoli en el terreno analítico ha sido rescatar y ponderar históricamente la innovación que representa el M5S en Italia. En el capítulo “El Netflix de la política” ilustra una mutación organizativa: el partido startup, donde el CEO es Casaleggio. Al explicar el fenómeno del M5S, lo resume así:

“Casaleggio entendió que Internet revolucionaría la política y posibilitaría la emergencia de un movimiento de nuevo cuño, guiado por las preferencias de los electores-consumidores. Pretendía, por tanto, lanzar un producto capaz de responder de manera eficaz a una demanda política que los partidos existentes no eran capaces de satisfacer. Pero era igualmente consciente de que la dimensión puramente digital seguía siendo demasiado fría y distante como para dar vida a un verdadero movimiento de masas en Italia. Esta era la razón por la que necesitaba a Beppe Grillo, para otorgar calidez y pasión” (Da Empoli, 2019).


Diferencias (y por qué no conviene “tirar al bebé con el agua sucia”)

  • Diferencias clave: velocidad de éxito, rol del líder, formalización de “dueñidad”, financiamiento y denuncias.
  • Advertencia metodológica: el eventual fracaso no invalida la innovación organizativa.
  • Tesis práctica: aprender técnicamente de aciertos/errores.

Además de la manera en la que surge, LLA se diferencia de M5S en otros aspectos importantes:

Primero, su nivel de éxito electoral y el escaso tiempo en que lo logró.

Segundo, Beppe Grillo nunca se presentó como candidato a ningún cargo, a diferencia de Milei, que accedió a una diputación y luego a la presidencia.

Tercero, si bien se considera que Karina Milei actúa como la “accionista principal” de LLA, no lo formalizó directamente hasta que fue nombrada presidenta del partido a fines de 2024.

Cuarto, sobre LLA pesan muchas acusaciones sobre financiamiento irregular (en el caso del M5S la recaudación se formalizaba a la asociación privada Rousseau y Casaleggio no quedó en el centro de denuncias).

Sostengo además que LLA en Argentina, a pesar de los eventos inconvenientes que ha producido para sí misma (Libra, Andis, Espert), ha presentado una serie de lecciones que es conveniente rescatar antes de que su eventual “fracaso” lleve a lo de siempre: “tirar al bebé con el agua sucia” y pensar que se puede volver a hacer política como antes de LLA, en vez de aprender de los aciertos y errores de esa experiencia (desde el punto de vista técnico).

Al final y al cabo, el “fracaso” de un partido es algo muy relativo, ya que nada es eterno —excepto el cambio—.

Biografía de Karina Milei, secretaria general de la presidencia en Argentina y presidenta de La Libertad Avanza

La útil perspectiva de Paolo Gerbaudo sobre la nueva forma partido

  • Gerbaudo = marco teórico más útil para partidos digitales/plataforma.
  • Aporta rasgos: promesa participativa, herramientas internas, superbase, centralismo distribuido, hiperlíder.
  • Aporta tensión central: ideal participativo vs práctica plebiscitaria.
  • Sirve para mirar M5S; sirve parcialmente para mirar LLA.

La innovación analítico-teórica más significativa sobre los nuevos tipos de partido político surgidos al calor de algoritmos, plataformas y desintermediación la representa —hasta donde yo tengo conocimiento— la obra de Paolo Gerbaudo. El ebook de esta obra salió en 2018 y se publicó en papel en 2019 (por Pluto Press).

En definitiva, Da Empoli se incorpora a este debate (2019) con otro foco que es la relación entre los spin doctors o estrategas de comunicación política digital y los movimientos populistas. Da Empoli a su vez analiza muchos más casos, ideológicamente más a la derecha, como el de Donald Trump-Steve Bannon, el de Arthur Finkelstein (Viktor Orbán, Benjamin Netanyahu), el de Dominic Cummings-UKIP. A su vez, ambos tienen algo que decir sobre el M5S de Italia, pero el lugar desde donde miran respecto difiere cabalmente.

Paolo Gerbaudo, investigador italiano y autor de «The digital party»

Para ampliar la perspectiva sobre el M5S de Italia, se puede tener en cuenta también la contribución de Bordignon y Ceccarini (2019), donde muestran que los cinco “tabúes” auto-impuestos de esta fuerza política, todos fueron rotos desde 2013 a 2018 con su participación en el Parlamento italiano. Bordignon y Ceccarini se refieren a “(a) el tabú de la representación; (b) el tabú de los medios; (c) el tabú de la justicia; (d) el tabú del liderazgo; (e) el tabú de las alianzas”, lo que se puede sintetizar en que básicamente el M5S dejó de tener posturas tan tajantes sobre esos temas, “traicionando” sus supuestos originales.

Como documenta Lorenzo Mosca, el primer blanco del M5S fue “la casta de políticos” y el segundo blanco fue “la casta de periodistas”. Este hecho guarda sorprendentes similitudes con los pasos que siguió LLA en Argentina, aunque en condiciones diferentes, ya que LLA accedió al gobierno en 2023 y el énfasis especialmente dedicado a atacar a los periodistas comenzó en 2024 con la célebre consigna de Milei “no odiamos lo suficiente a los periodistas” (aunque ya estaba presente desde 2021).

En su libro «The digital party«, Gerbaudo se refiere a estas formaciones como partidos que:

  • “prometen ofrecer una nueva política apoyada por la tecnología digital” que sea “más abierta a la gente común, más inmediata y directa, más auténtica y transparente”
  • “han invertido fuertemente en el desarrollo de herramientas de toma de decisiones en línea” y buscan ofrecer “una nueva democracia de base”
  • han “prometido garantizar más transparencia y prevenir el carrerismo político y el burocratismo”
  • actúan como “partidos-plataforma” que recopilan datos y explotan dispositivos, servicios y aplicaciones de redes sociales
  • “llevan la transformación digital a su núcleo, a su estructura interna de toma de decisiones, en lugar de usar la comunicación digital simplemente como herramienta de alcance externo”
  • son organizaciones “outsider” que carecen de “financiación estable y… oficinas u otra infraestructura similar”
  • son organizaciones “desintermediadoras” que eliminan intermediarios y burócratas y, por ende, carecen de “una serie de estructuras y procesos de los partidos tradicionales”
  • tienen una “superbase” altamente reactiva aliada a un líder carismático
  • se financian con “donaciones en lugar de… cuotas de membresía”
  • son partidos “startup” “flexibles y cibernéticos”, y “caracterizados por un crecimiento rápido y alta escalabilidad”
  • exhiben “centralismo distribuido” donde “la base del partido va acompañada de una creciente concentración de poder en manos de un líder carismático” o “hiperlíder”.

Una dinámica que resulta en “un evidente desajuste entre su discurso idealista y su práctica a menudo gris, entre el valor facial de la democracia participativa en la que se otorga todo el poder a los miembros y los líderes son meras figuras decorativas, y una realidad plebiscitaria en la que parece ocurrir lo contrario”.

Gerbaudo pretende por este medio actualizar “la forma partido a las condiciones tecnológicas y sociales de nuestra era”.

“El riesgo de que a largo plazo el formato organizativo ligero utilizado por el partido pueda resultar ineficaz, ya que a las oleadas de entusiasmo les siguen periodos de latencia”, que Gerbaudo menciona, no es en sí misma una razón para desechar el partido startup, ya que también están siendo ineficaces las fuerzas tradicionales. En todo caso los partidos startup tienen el desafío de consolidarse y rearmarse luego de emerger a la arena electoral como una opción.

Gerbaudo argumenta que la plataformización ofrece a los partidos “outsider” una forma de compensar sus debilidades organizativas aprovechando el “trabajo político” de una base difusa. En este esquema, los “likers” y “sharers” funcionan como un “ciber-ejército difuso” que extiende el alcance del partido más allá del núcleo de militantes, operando como vectores de lo que Gerbaudo denomina “transmisión de confianza” desde el líder hacia redes personales de contactos.

Este ecosistema de redes sociales es precisamente el que LLA explotó a través de los influencers que amplificaron su mensaje durante la campaña y el primer año de gobierno.


8) Partido startup: útil, pero incompleto si no distinguís “startup” de plataforma

  • “Partido startup” explica agilidad y escalabilidad.
  • Pero hay startups de muchos tipos: plataforma ≠ cualquier startup.
  • M5S: partido-plataforma formalizado (Rousseau, first-party data).
  • LLA: organización ligera (sin plataforma interna, third-party data).
  • Diferencia real: dónde está el backend.

El partido startup en esta visión se define por su agilidad, su orientación a producto político (mensajes y propuestas como MVP —sigla en inglés de Producto Mínimo Viable—), el uso intensivo de datos y plataformas y un liderazgo-CEO que acelera decisiones. Sostengo que el modelo de startup tiene un mejor punto de partida para trabajar la adaptación a entornos mediáticos inestables, aunque a diferencia del sector privado, habría que evaluar si alguna startup política se ha transformado en una corporación estable como sí lo es Netflix.

M5S operó como partido-plataforma formalizado: votaciones online, deliberación digital, registro de membresía vía Rousseau. Explotó formatos nativos de redes para escalar, generando contenido desde el blog de Grillo que alimentaba un loop contenidos-comunidad-convocatoria. La conversión se canalizó mediante MeetUps locales y registro en plataforma propia (first-party data). El control interno residía en el backend tecnológico: Casaleggio Associati administraba tiempos, opciones y resultados de las consultas. Gerbaudo identifica como “talón de Aquiles” la tensión entre participación abierta y control central —aunque esta fragilidad organizativa no es exclusiva de los partidos digitales: todos los partidos atraviesan ciclos de auge y declive.

La página de inicio de la plataforma digital Rousseau del M5S italiano

Gerbaudo caracteriza al partido digital como “partido startup”, pero no distingue entre tipos de startup. El modelo que mejor describe a formaciones como el M5S no es cualquier startup, sino específicamente el de las plataformas basadas en contenido generado por usuarios y extracción de datos/atención (tipo Facebook): servicio gratuito, usuarios como generadores de valor, monetización de la atención, y control centralizado del backend. Esta precisión importa porque las condiciones de éxito y las vulnerabilidades de este modelo específico no son las mismas que las de otros tipos de startup.

LLA ganó las presidenciales operando como organización ligera con liderazgo-marca, sin plataforma propia ni mecanismos de democracia interna. Explotó formatos virales que emergieron de participaciones televisivas —no nativos digitales— amplificados por vocerías afines y un mix orgánico/influencers. La conversión se apalancó en comunidades preexistentes (libertarios, anti-progresistas) y narrativas de ruptura, sin registro centralizado (third-party data vía redes comerciales como YouTube, X, TikTok). El control interno reside en una red de confianza personal (Karina Milei), no en infraestructura tecnológica. El desafío que ha desarrollado Karina Milei, desde la conquista del gobierno, ha sido la creciente institucionalización y construcción de base territorial.


9) ¿La Libertad Avanza como partido digital? (contraste con Gerbaudo)

  • Coincidencias: uso intensivo de redes, superbase, escalamiento rápido, centralismo distribuido.
  • Ausencias: plataforma interna, democracia digital, first-party data.
  • Contradicciones: anti-casta vs prácticas de poder; financiamiento real.
  • Resultado: encaja “parcialmente”, con deriva plebiscitaria.

En su estudio sobre los “partidos digitales”, Paolo Gerbaudo (2019) define un nuevo tipo de formación política caracterizada por el uso intensivo de tecnologías digitales, la promesa de una democracia más directa y la articulación entre una base movilizada y un liderazgo carismático. Al confrontar este modelo con el caso de La Libertad Avanza (LLA), liderado por Javier Milei, se observa una correspondencia parcial. Algunas características definitorias se verifican, mientras que otras están ausentes o se manifiestan de forma contradictoria.

Por ejemplo, LLA utiliza intensivamente las redes sociales para difundir su mensaje político, especialmente mediante la figura de Milei, que construyó una comunidad masiva de seguidores en plataformas como Twitter y TikTok (Annunziata et al., 2024; Retamozo, 2025). Sin embargo, no existen mecanismos digitales internos de toma de decisiones ni herramientas participativas para la base. La estructura organizativa de LLA permanece altamente centralizada y opaca, sin evidencias de transformación digital hacia el interior del partido. Desde el punto de vista estratégico de la gestión de los datos, la organización no es first-party data como el M5S.

Patricia Bullrich, ministra de seguridad, y Daniel Scioli, secretario de turismo, como funcionarios del gobierno de Javier Milei

Del mismo modo, aunque Milei promueve un discurso radicalmente anti-burocrático y propone una “nueva política” sin intermediarios, su gobierno ha incurrido en prácticas tradicionalmente criticadas, como el nepotismo y la concentración de poder en su entorno más cercano (Morresi & Ramos, 2023; Semán, 2023). El propio nombramiento de Karina Milei como secretaria general de la presidencia, el de Patricia Bullrich a cargo de la Seguridad (ex PRO), el de Daniel Scioli a cargo de Turismo (ex peronista-kirchnerista), han sido señalados como contradictorios con la retórica “anti-casta”.

En cuanto al financiamiento, si bien LLA no se sostiene mediante cuotas partidarias ni afiliaciones clásicas, tampoco se financia de forma transparente con pequeñas donaciones digitales, como en otros partidos digitales. De hecho, la mayor parte de su financiamiento electoral provino de aportes públicos estatales (Balsa, 2024).

Sí se cumple la característica de partido “startup”: LLA fue fundado en 2021 y en solo dos años alcanzó la presidencia, mostrando una capacidad notable de escalamiento y flexibilidad organizativa (Retamozo, 2025). También se verifica la existencia de una “superbase” juvenil y digitalizada que reacciona rápidamente a los gestos y declaraciones de su líder (Aranda et al., 2022). Finalmente, LLA exhibe lo que Gerbaudo denomina “centralismo distribuido”: una base movilizada y digitalizada, pero acompañada de una fuerte concentración de poder en la figura del “hiperlíder”, que dice compartir con su hermana Karina Milei y con su estratega Santiago Caputo en el denominado “triángulo de Hierro”.

En ese sentido, si bien LLA comparte rasgos con los partidos digitales de Gerbaudo, su funcionamiento se aproxima más a un modelo plebiscitario con baja institucionalización interna que a una democracia digital participativa.


10) La forma partido: del fordismo a la plataforma (y el límite de esa metáfora)

  • Trayectoria: partido-fábrica → partido televisivo → partido-plataforma.
  • Gerbaudo usa Revelli para pensar partido de masas como manufactura.
  • Conexión con otros marcos (Gurri; Da Empoli y la política “cuántica”).
  • Inserción histórica: marketing, encuestas y modernización mediática.
  • Giro final: plataforma multilateral como hipótesis útil… con límites para gobernar.

Gerbaudo describe la trayectoria de las organizaciones desde un modelo fordista a uno de plataforma. Para esto se basa enteramente en la definición del politólogo italiano Revelli sobre los partidos de masas:

“El partido se concebía como una fábrica donde la política debía producirse mediante un ‘trabajo político’ colectivo, como si fuera una manufactura, inspirada en criterios tayloristas de eficiencia y racionalización. En esta estructura, los militantes eran el equivalente de los obreros en la línea de montaje, los cuadros locales los técnicos de producción y el comité central el órgano de dirección corporativa” (2013).

Para Gerbaudo, es el partido como “Príncipe moderno” en términos del comunista italiano Antonio Gramsci.

Sin embargo, esta perspectiva es abonada por autores decididamente no marxistas como el ex analista de la CIA cubano-estadounidense Martin Gurri en «La rebelión del público» y en un punto por el propio Da Empoli cuando habla de un paso de la política newtoniana a la política cuántica. La cuestión del caos (la materia prima de estas transformaciones) debe ser materia de un análisis específico y separado.

Gerbaudo no pretende saltearse las diferentes etapas que suceden al partido de masas típico, o sea “partido profesional-electoral” (Panebianco, 1988), “partido atrapa-todo” (Kirchheimer, 1990) y “partido cártel” (Katz y Mair, 1995), pero agudamente las simplifica al condensar estas variaciones en una definición que entronca claramente con el nuevo centro de gravedad social y cultural: habla entonces del “partido televisivo” ya que este artefacto “se convierte en su canal principal de comunicación con el electorado y en un sustituto de la militancia comprometida”. Para Gerbaudo “el partido televisivo” se representa mejor con el ejemplo de Silvio Berlusconi. Este elemento ya había sido planteado bastante antes por la investigadora argentina Adriana Amado en su libro de cabecera “Política pop” (2016), donde señaló el caso de Berlusconi como un pionero. El “partido televisivo” como momento histórico de la política occidental coincide con la consolidación del marketing y la publicidad y presupone como condición la instalación de las encuestas cuantitativas de opinión pública.

Los nuevos líderes políticos del siglo XXI deben dialogar con las innovaciones que se dan en lo más dinámico del sector privado (independientemente de sus orientaciones en materia de intervención estatal o de las transformaciones institucionales y/o sociales que promuevan), ya que el sector privado es quien está revolucionando la sociedad del presente. Si un nuevo modelo de producción y acumulación triunfa es porque en definitiva ha encontrado una nueva forma de racionalizar los recursos y obtener beneficios: o sea, una mejor forma de luchar por el poder. La política busca lograr determinados objetivos con el menor desgaste posible.

Sin embargo, el modelo «plataforma de contenido generado por usuarios» captura solo parcialmente la complejidad de los partidos digitales. Un marco más preciso es el de la plataforma multilateral (multi-sided platform): una infraestructura que conecta y coordina múltiples grupos distintos —»lados»— para que interactúen, generando efectos de red cruzados entre ellos (Hagiu & Wright, 2015; Evans & Schmalensee, 2016). 

Amazon es una plataforma empresarial multilateral de más de dos lados con efectos de red cruzados

Los ejemplos más evidente entre empresas tecnológicas de plataformas multilaterales tienen dos lados: Uber conecta conductores y pasajeros; Airbnb, anfitriones y huéspedes; las tarjetas de crédito, comercios y consumidores. En cada caso, el valor de la plataforma para un lado aumenta cuando crece el otro. Pero los partidos funcionan como plataformas de más de dos lados, lo que multiplica la complejidad. ​​Un ejemplo de plataforma multilateral muy compleja es Amazon: no es una relación de dos lados, es una plataforma multilateral (compradores, vendedores, anunciantes, logística, afiliados). Y su poder no está en ‘comunicar’, sino en el backend que coordina y monetiza los efectos de red cruzados. Por supuesto que un partido (más o menos exitoso) es mucho más complejo.

Los partidos deben coordinar simultáneamente votantes (que aportan legitimidad), candidatos (que aportan cara visible), voluntarios y militantes (trabajo gratuito y amplificación), donantes (dinero), creadores de contenido e influencers (traducción del mensaje y alcance), medios (visibilidad masiva) y cuadros técnicos (expertise para gobernar). Cada lado se beneficia de la presencia de los otros: más votantes potenciales atraen candidatos más competitivos; más candidatos competitivos atraen donantes; más donantes permiten mejor comunicación; mejor comunicación atrae más votantes. 

El partido captura el valor de esa intermediación múltiple a través del control del backend —ya sea una plataforma tecnológica (Rousseau) o una red de intermediarios de confianza (el círculo Milei-Caputo)— . Este marco ilumina dos problemas específicos de los partidos-startup: primero, el desafío del «huevo y la gallina» —necesitan masa crítica en varios lados simultáneamente, lo que explica por qué requieren un hiperlíder como «atractor inicial» que sustituye temporalmente esa masa crítica—; segundo, su fragilidad característica —si un lado colapsa, los efectos de red se vuelven negativos y arrastran a los demás en cascada.

En cualquier caso, el modelo de plataforma multilateral ilumina cómo los partidos startup capturan el poder, pero encuentra límites severos para pensar cómo lo ejercen. A esto se suma otro problema central: la capacidad de quienes controlan el backend para actuar de la manera más óptima posible en contextos vertiginosos, donde lo que funcionó una vez, puede no ser suficiente la próxima. En tecnología, el «éxito» de una startup puede ser ser comprada por Google. En política, ¿qué significa «éxito»? ¿Gobernar? ¿Transformar el sistema? ¿Simplemente durar? ¿Irte a casa con la tranquilidad de que no vas a la cárcel cuando te toque perder?


Referencias

Amado, A. (2016). Política pop: De líderes populistas a telepresidentes. Ariel.

Annunziata, R., Ariza, A., March, V. R., & Torres, S. (2024). La politización antipolítica: Análisis del fenómeno de Javier Milei. Revista SAAP, 18(1), 13–42. https://doi.org/10.46468/rsaap.18.1.a1

Balsa, J. (2024). ¿Por qué ganó Milei? Disputas por la hegemonía y la ideología en Argentina. Fondo de Cultura Económica.

Bordignon F. y Ceccarini L. (2019) Five stars, five years, five (broken) taboos. En Ceccarini L. y Newell J.L. (eds), The Italian General Election of 2018. Italy in Uncharted Territory. Cham: Palgrave, pp. 139–163.

Da Empoli, G. (2019). Gli ingegneri del caos. Teoria e tecnica dell’Internazionale populista. Marsilio

De Masi, V. (2023). Karina. La hermana. El jefe. La soberana. Sudamericana

Demos & Pi. (2006). Gli Italiani e lo Stato. Rapporto 2006. https://www.demos.it/2006/pdf/italiani_stato_9_2006.pdf

Demos & Pi. (2007, 15 diciembre). Gli Italiani e lo Stato. Edizione X 2007. https://www.demos.it/a00011.php

Demos & Pi. (2008). Gli Italiani e lo Stato. Rapporto 2008. https://www.demos.it/2008/pdf/italiani_stato_11_2008.pdf

Evans, D. S., & Schmalensee, R. (2016). Matchmakers: The new economics of multisided platforms. Harvard Business Review Press.

Gerbaudo, P. (2019). The Digital Party: Political Organisation and Online Democracy. Pluto Press.

Grillo, B. (2005, 16 julio). Incontriamoci: MeetUp. https://beppegrillo.it/incontriamoci-meetup/

Gurri, M. (2023). La rebelión del público. Interferencia

Hagiu, A., & Wright, J. (2015). Multi-sided platforms. International Journal of Industrial Organization, 43, 162–174. https://doi.org/10.1016/j.ijindorg.2015.03.003

Jastreblansky, M. & Jove, M. (2024). Monje negro. La verdadera historia de Santiago Caputo. El guionista de Milei. Planeta.

Katz, R. S., & Mair, P. (1995). Changing models of party organization and party democracy: The emergence of the cartel party. Party Politics, 1(1), 5–28. https://doi.org/10.1177/1354068895001001001

Kirchheimer, O. (1990). The catch-all party. In P. Mair (Ed.), The West European party system (pp. 50–60). Oxford University Press.

Morresi, S., & Ramos, H. E. (2023). Apuntes sobre el desarrollo de la derecha radical en Argentina: El caso de “La Libertad Avanza”. Caderno CRH, 36, e023039. https://doi.org/10.9771/ccrh.v36i0.55307

Panebianco, A. (1988). Political parties: Organization and power. Cambridge University Press.

Retamozo, M. (2025). El populismo antipopulista de Javier Milei: Demandas, discurso y política de la derecha radical en Argentina. Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales, 70(253), 51–74. https://doi.org/10.22201/fcpys.2448492xe.2025.253.87496

Semán, P. (Ed.). (2023). Está entre nosotros: ¿De dónde sale y hasta dónde puede llegar la extrema derecha que no vimos venir? Siglo XXI Editores.


Newsletter

Descubre más desde Lucas Malaspina

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo