Camila Martínez Gutiérrez es secretaria de Comunicación, Difusión y Propaganda de Morena, la principal fuerza política de México y, al menos en este momento, el partido hispanoparlante más grande del mundo. Licenciada en Comunicación por la UNAM, fue dirigente juvenil de Morena en la Ciudad de México y candidata a diputada local en la alcaldía Benito Juárez antes de asumir, en octubre de 2024, su cargo en la conducción nacional del partido.
Aprovechamos su paso por el Cono Sur para conversar, más allá de lo que cada uno opine sobre el signo político de Morena, con quien tiene a su cargo la comunicación de un partido de esa escala. Recorrimos la historia política reciente de México desde la perspectiva de una generación que creció en medio de la llamada guerra contra el narcotráfico y que se politizó con el caso Ayotzinapa: las etapas del PRI, la llegada de Andrés Manuel López Obrador, la reforma judicial, las tensiones con Estados Unidos y el proceso que llevó a Claudia Sheinbaum a la presidencia.
También hablamos de comunicación política en sentido estricto: qué fueron las mañaneras y cómo cambiaron entre AMLO y Sheinbaum, por qué un partido con millones de afiliados sigue imprimiendo un periódico mensual para tocar puertas, qué lugar ocupan hoy las redes sociales y qué cambió en Morena con el paso de Luisa María Alcalde a Ariadna Montiel en la presidencia del partido.
Por Lucas Malaspina
Cómo estás, Camila? Ya conocías la Argentina?
Muy contenta por la invitación. Gracias por abrir este espacio y qué bueno que podamos venir a platicar. Vine muy pequeña con la familia, pero desde 2010 no venía, entonces es un gusto estar por acá de regreso.
Cuánto tiempo hace que estás en el rol de secretaria de Comunicación, Difusión y Propaganda?
Desde septiembre de 2024 fuimos electos y empezamos exactamente igual que la presidenta de la República, Claudia Sheinbaum Pardo, a partir del primero de octubre. Entonces vamos por los dos años.
Crecer en un país donde no se podía salir a la calle
Antes de llegar a esta posición tuviste un desafío electoral en Benito Juárez. Pero más allá de las responsabilidades institucionales, mucha de la gente que nos va a ver, sobre todo en Argentina, quizás es la primera vez que escucha a alguien contar esta experiencia. Cómo viviste tu ingreso a la política y cuál era el contexto en México?
En México no habíamos tenido una experiencia como la que han tenido otros países de América Latina con gobiernos de izquierda, con gobiernos populares. Durante 70 años tuvimos el mismo partido político, que es el Partido Revolucionario Institucional, un partido que a través de fraudes electorales ganaba todas las elecciones, que utilizaba el aparato de Estado para reprimir y que a partir de los años 70 se vuelve un partido que se apega a las privatizaciones, donde empieza a generarse cada vez más fuerte la desigualdad. Luego tiene un cambio a partir del 2000 con el partido de la derecha más fuerte que ha habido en el país, que es el Partido Acción Nacional. Y son dos sexenios de guerra, dos sexenios de asesinato, dos sexenios de muerte, la verdad es que muy complicados. Después de eso regresa el PRI.
A mí me toca crecer en una Ciudad de México y en un país donde no se podía salir a las calles. Me toca una niñez bastante complicada, en la que llamaron la guerra contra el narcotráfico y que en realidad era una guerra a favor de uno de los grupos del crimen organizado en el país, porque además se había entregado el aparato de seguridad del gobierno de derecha a uno de esos grupos. Ese es el contexto en el que yo crezco.
Posteriormente, cuando empiezo a tener un poco más de conciencia política, a estar al tanto de lo que estaba sucediendo a mi alrededor, viene un caso que quizá han escuchado: el de los 43 normalistas desaparecidos de Ayotzinapa. Un caso muy duro en México, porque tiene que ver con jóvenes que eran parte de una escuela normal, una escuela de maestros, en uno de los estados más pobres del país. Un grupo de jóvenes que iban a la ciudad a manifestarse en memoria del 68 y de otra represión que sucedió en aquellos años. Mientras iban de camino son emboscados, son torturados y son desaparecidos, y en los días siguientes se encuentran solamente tres cuerpos. Comienzan las investigaciones y nos damos cuenta de que hay un pacto entre el gobierno del estado y el gobierno nacional para decirles mentiras a los padres de familia.
El caso de Ayotzinapa fue bastante conocido, por lo menos en la época en que yo era estudiante. Recuerdo que un equipo de antropología forense de Argentina estuvo ahí. En qué estado mexicano fue?
En Guerrero, que es en el sur.
Que es uno de los más pobres dentro de la estructura económica de México, no?
Sí, definitivamente es uno de los más pobres. Como dices, a partir de que se empieza a descubrir que hay un encubrimiento de lo que realmente pasó con aquellos jóvenes, nos damos cuenta de que la Fiscalía General de la República está creando una historia que no se sostiene. Llegan peritos argentinos, llegan peritos europeos también, y a través de un análisis son ellos los que nos confirman que el gobierno nos estaba mintiendo, que no había posibilidades científicas de que hubiera sucedido lo que ellos decían: que grupos del crimen organizado habían incinerado los cuerpos en uno de los basureros de Cocula. Cuando llegan los peritos argentinos y europeos demuestran que eso no es así.
Entonces viene una exigencia muy fuerte. Se vuelca toda la sociedad a las calles acompañando a los padres y madres de familia, que habían estado recorriendo todo el país, durmiendo en escuelas, durmiendo en pisos de iglesias, para contarle a la gente qué había sucedido con sus hijos y exigir justicia. Con la confirmación de que había una mentira, se vuelca todo el pueblo a las calles y comienzan una serie de protestas muy importantes.
Yo estaba en la preparatoria, que es lo que va antes de la universidad. No sé si acá le llaman igual; en Los Simpson le dicen preparatoria. Cuando yo estaba en la preparatoria nos toca recibir a los padres y madres de familia, y me tocó escucharlos de primera mano. Creo que a partir de eso, para mí y para mucha gente de mi generación, se rompe algo y decimos: tenemos que salir a las calles y tenemos que participar, porque el día de mañana puede ser cualquiera de nosotros. Es ahí que empezamos a asistir a las protestas, que empezamos a organizarnos para exigir justicia, sobre todo a quien era entonces presidente de la República, Enrique Peña Nieto. Y así empieza mi activismo, primero de manera muy estudiantil y ya muchos años después con el proyecto de Andrés Manuel López Obrador.
Las etapas del PRI
En este recuento mencionabas la historia del PRI, el Partido Revolucionario Institucional, que marcó la vida política de México durante muchísimos años. Vos enfatizaste más la etapa final, pero la hegemonía que tuvo se explica en parte por cosas que ocurrieron antes. Fue un partido que atravesó muchos cambios. Cómo lo describirías?
El PRI tiene varias etapas, porque surge a partir de los caudillos que habían ganado la Revolución Mexicana. En medio de una revolución que había sido muy violenta, muy sangrienta, los ganadores deciden ponerse de acuerdo. Por eso se llama Partido Revolucionario Institucional: buscan institucionalizar la revolución para poder dirimir sus diferencias a partir de la política y ya no de la guerra.
Se logra constituir eso y me parece que hubo un buen momento del PRI, sobre todo con Lázaro Cárdenas, un presidente con mucha conciencia. Un hombre que abre institutos de formación técnica para miles y miles de jóvenes, que hoy son una de las principales entidades tecnológicas del país. Un hombre que expropia el petróleo y lo devuelve a las manos de las mexicanas y los mexicanos, asegurando la soberanía nacional. Un hombre que invierte en todo el sistema eléctrico del país, llevando un bien como la electricidad a algunas de las zonas más marginadas. Un hombre que impulsa una educación socialista. Un personaje que marcó mucho al país.
Después de Lázaro Cárdenas y de la Segunda Guerra Mundial viene una derechización del PRI, que poco a poco empieza a acercarse a este modelo. Fíjate que hubo una operación de parte de intereses extranjeros, en específico de Estados Unidos, que buscaban a las clases políticas, a los hijos de políticos, por ejemplo, y los invitaban a hacer sus estudios de licenciatura y de maestría en la Universidad de Chicago. Les llamaban los Chicago Boys. Esos personajes luego regresaban a la Ciudad de México a gobernar y a instaurar una serie de políticas muy alineadas con los intereses estadounidenses y no necesariamente con el interés del pueblo de México.
Entonces yo creo que el PRI en algún momento tuvo buenos gobiernos. Sin embargo, creo que al final terminaron pegándose a un proyecto que excluía a la gran mayoría de los mexicanos. Y ahí fue donde falló.
De López Obrador a Sheinbaum: bienestar, salario y soberanía
Cómo ves el ascenso de AMLO, teniendo en cuenta que todavía no militabas partidariamente? Y qué cambios hay entre lo que fue el ascenso de Andrés Manuel López Obrador y el de Claudia Sheinbaum, la presidenta hoy?
Qué cambios hay de Andrés Manuel con lo que había antes? Me parece que enormes. Claudia tiene su propio sello, pero déjame contarte que cuando llega el presidente López Obrador, una de las principales promesas eran los programas de bienestar, que para nosotros significaban algo muy importante. Andrés Manuel había sido jefe de gobierno en la capital mexicana y a partir de eso se logró que todos los adultos mayores de 65 años tuvieran acceso a un programa de bienestar, un apoyo económico. Fue un proyecto tan popular que, a pesar de que solamente era en la Ciudad de México, empezó a sonar tanto a nivel nacional que la derecha tuvo que copiarlo. Quien estaba entonces en la presidencia de la República, Vicente Fox, tuvo que llevarlo a nivel nacional porque le estaba dando demasiada fuerza a la izquierda que gobernaba en la ciudad.
Cuando llega Andrés Manuel López Obrador hace varias cosas. Lo primero es fortalecer los programas de bienestar, no solamente abriéndolos a más personas, a más sectores, sino también garantizando que sean llevados a nivel constitucional, lo cual te da varias ventajas. La primera es que ya no están condicionados: nadie puede pedirte tu voto a cambio de un programa de bienestar, porque ya no hay manera de retirarlo, a menos que tengas mayoría calificada. Y en segunda instancia, te garantiza que no va a haber una disminución de recursos económicos. Hoy se está cumpliendo un récord de inversión: estamos hablando de un billón de pesos mexicanos que se están dando para bienestar.
Eso ha dado resultados muy importantes junto con lo que se ha hecho en materia de trabajo, donde se ha podido aumentar el salario mínimo de manera muy importante. Fíjate: durante 30 años México tuvo el salario mínimo más bajo de toda América Latina, porque los gobiernos tenían un discurso según el cual no se podía aumentar el salario porque eso iba a causar una inflación incontrolable y problemas económicos brutales. Lo que eso permitió fue la precarización del trabajo de las y los mexicanos durante mucho tiempo. Seguramente estaban muy interesadas varias compañías extranjeras que tenían mano de obra barata en México. A partir de la llegada de López Obrador el salario ha aumentado 154%, la inflación está controlada y además hemos sacado a 13,4 millones de personas de la pobreza.
Eso se dice fácil, pero implica que hay 13,4 millones de personas que tienen tres platos de comida en la mesa. Implica que hoy hay familias con mucho mejores condiciones para que sus hijos vayan al colegio, mejores condiciones en materia de salud. Y esto no es algo que diga solamente Morena o la cuarta transformación: está reconocido, por ejemplo, por el Banco Mundial. Es la primera vez en décadas que México tiene más personas en clase media que en situación de pobreza. Entonces ha habido un cambio importante con el presidente López Obrador. Ahora hablamos de lo económico, que me parece lo más relevante, pero ha habido muchos otros cambios; podríamos hablar también más adelante de soberanía.
Con la llegada de Claudia Sheinbaum me parece que hay proyectos de continuidad y hay proyectos propios. De continuidad en el sentido de que se han fortalecido algunos programas de bienestar. Se abrió un programa para el reconocimiento de las mujeres adultas mayores, que son generalmente quienes cargan con los cuidados y quienes son más invisibilizadas, incluso por las familias. Por lo menos en el caso de México, los estudios muestran cómo las mujeres adultas mayores son mucho más abandonadas que los hombres en asilos. Es una forma también de hacerles justicia.
Ha continuado también el aumento de los salarios. Tuvimos, por ejemplo, la reducción de la jornada laboral, una demanda que llevábamos 70 años peleando y que el año pasado pudo ser aprobada. Y ha sido muy importante la defensa de la soberanía que ha hecho Claudia Sheinbaum. Ella es una científica, una especialista en soberanía energética, y lo que ha impulsado es la generación de energías verdes y todo este proceso de garantizar como derecho que la gente tenga acceso a la electricidad.
La reforma judicial y las tensiones con Estados Unidos
Son cambios de gran magnitud. Mientras te escuchaba pensaba varias cosas. Primero, que lo que hoy es Morena viene de alguna manera del gobierno de la Ciudad de México: primero se llamó PRD, después cambió, pero el laboratorio político de López Obrador viene de ahí. En el medio, López Obrador tuvo por lo menos dos oportunidades en las que hubo denuncias muy fuertes de fraude, de modo que su llegada fue histórica después de esas disputas sobre la legitimidad de la elección. Además, los mandatos son de seis años, algo raro para la Argentina, donde hace mucho que los períodos de gobierno son más cortos. Y algo de lo que se habló bastante entre quienes estudiamos la opinión pública: hay un observatorio que se llama Pulsar.UBA, que estudia la aprobación de los presidentes, y es muy llamativo cómo, en un contexto global en el que los oficialismos tienden a desgastarse rápido, con sociedades muy líquidas, opiniones tan cambiantes y una situación internacional tan inestable, en México los apoyos siguen siendo muy altos, incluso quizás más altos que antes. Y de repente aparece el conflicto con el gobierno de Donald Trump. Desde acá observamos las tensiones, pero no es lo mismo que conocerlas de primera mano. Qué es lo que pasa ahí, en tu opinión?
Varias cosas. Creo que la llegada de Andrés Manuel López Obrador al gobierno empieza a poner límites que antes no existían. Había un interés muy importante de parte de gobiernos extranjeros en el petróleo mexicano. A partir de 2013, todavía con Enrique Peña Nieto, se privatiza el petróleo: lo que había logrado el general Lázaro Cárdenas, que te contaba hace un momento, se echa para atrás. Y entonces se abren oportunidades, por ejemplo, para la importación de petróleo, pero también para algunos delitos muy graves, como el caso del huachicol fiscal, que es básicamente tráfico ilegal de combustible entre México y Estados Unidos.
Se lleva ilegalmente desde México hacia Estados Unidos?
Sí. Y el tema es que no se pagan impuestos. Estamos hablando de desfalcos de miles de millones de pesos mexicanos, un impacto muy fuerte a las arcas.
Con la llegada de Andrés Manuel empieza una serie de impulsos de reformas para poner límites. No estamos en contra de que haya inversión privada, pero sí de garantizar un mínimo de sustento público y de rectoría del Estado para que nadie se quede sin petróleo, para que nadie se quede sin electricidad. Es el problema que hemos visto cuando ha habido heladas en Estados Unidos: los empresarios cierran las válvulas y de repente cientos de miles de familias se quedan congeladas en invierno. Para garantizar que esas cosas no sucedan hubo una serie de reformas, y hubo una serie de resistencias.
En el caso de México, el Poder Judicial estaba muy cooptado por grupos empresariales, por grupos de derecha, que permitían incluso amparos. Por ejemplo, con lo que te hablaba del huachicol fiscal: cuando llega López Obrador empieza a limitar permisos, sobre todo los que tenían irregularidades de corrupción. Y qué hacen ellos? Buscan una figura que se llama amparo, que es, digamos, un permiso que te da el Poder Judicial para seguir haciendo cosas por encima de la ley. Y el Poder Judicial les empieza a regalar amparos. Entonces viene un proceso muy importante en México, una reforma al Poder Judicial muy profunda, para garantizar que no fuera de manera discrecional cómo se escogían esos jueces y juezas, sino que se pudiera abrir al voto popular, que la gente pudiera escoger quiénes imparten justicia en el país.
Me parece que esos dos momentos, el de poner límites a estas corrupciones, sobre todo dentro del sector energético, y los cambios en el Poder Judicial, son momentos en que el proyecto de Andrés Manuel López Obrador y de la cuarta transformación ponen límites con los que quizá no todos los intereses extranjeros estuvieron de acuerdo.
Te hacía este gesto con la mano, pero no estaba «farmeando aura», como dicen ahora los jóvenes. Te quería preguntar puntualmente sobre la justicia. En la Argentina no se habló mucho de la reforma mexicana, pero la visión más extendida es que siempre debe protegerse la independencia del Poder Judicial, sobre todo después de las disputas que hubo cuando gobernaba Cristina Fernández de Kirchner. Por qué lo que plantea Morena no sería una intromisión en el Poder Judicial, un cercenamiento de su independencia?
Por varias cosas. Para empezar, porque no hay una operación de los partidos: de hecho, está prohibido legalmente que los partidos políticos puedan inmiscuirse en el posicionamiento de los personajes que van a cargos de elección en el Poder Judicial. Eso, en primera instancia, saca a los partidos políticos. Hay además una comisión independiente de evaluación de los perfiles que garantiza que no haya una vinculación con partidos políticos, pero también que tengan los conocimientos para poder llevar a cabo sus tareas con legalidad.
Y finalmente, hay que hacer una crítica importante. No sé en el caso de Argentina, pero en el caso de México, durante mucho tiempo, cuando se escogía a las juezas o los jueces, era muy fácil que fuera una terna promovida por cúpulas del Poder Legislativo asociadas a un partido político la que decidiera. Y finalmente era el grupo en el poder del presidente en turno el que elegía quiénes iban, por ejemplo, a la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Es decir, había una cooptación del Poder Judicial por parte de los partidos políticos, y lo que nosotros propusimos con esta reforma fue una votación popular para elegir quiénes iban a participar, que fuera directamente la gente la que con su voto pudiera darles el apoyo.
Nos hacían mucho la crítica: «Bueno, y cómo van a saber ellos?». También se trata de ir acercando a la gente a quiénes son estos perfiles y que, a partir de que vean cómo sentencian, cómo sancionan, cómo están ejerciendo su cargo, venga una siguiente votación, que será en un par de años, para ver si les reiteran el voto o si deciden quitárselo y dárselo a otra persona. Entre más gente haya involucrada en la elección de estos personajes que están sentenciando en nuestro país, creemos que es mucho más democrático.

Las mañaneras
Yendo al plano de la comunicación. Las veces que estuve en México durante el gobierno anterior me llamó la atención lo que causaban en la escena pública las mañaneras, estas conferencias que daba AMLO y que Claudia continuó. Algunos vamos a recordar el audio que se viralizó en TikTok, el de «son gentes drogadas»…
Sí, de un cerro que se quemó porque algún personaje hizo un incendio ahí.
Exacto. De repente había jóvenes de Argentina que no debían tener idea de quién era AMLO, pero que usaban ese audio. Y cuando estuve allá, en el Airbnb donde me alojaba, la persona que me recibía se despertaba a la mañana y se ponía a desayunar mirando la mañanera, y eran un montón de horas. Yo me preguntaba cómo podía ser posible. Desde tu lugar en la comunicación política, cómo narrarías el fenómeno de las mañaneras y lo que significaron?
Podríamos hablar horas de ese ejercicio, pero fue un ejercicio que rompió con la manera de hacer política en México. Antes veíamos a los presidentes de la República muy aislados. Prácticamente no salían a eventos, no les gustaba reunirse con la prensa porque no les gustaba ser cuestionados. Si acaso había algún comentario, se daba de manera escrita, con boletines perfectamente revisados por 34 asesores. Era muy difícil ver a los presidentes de la República y era muy difícil que la prensa se pudiera reunir con ellos.
Cuando llega Andrés Manuel López Obrador a la presidencia, un personaje que lleva toda su vida muy vinculado a la gente, muy cercano, siempre rompiendo… Fíjate que creo que las mañaneras son también el resultado de un cerco mediático que tuvo Andrés Manuel durante mucho tiempo. Estuvo vetado de las televisiones y de las radios de México. Por qué? Porque presionaban a los directores, a los empresarios que llevan los medios de comunicación, para que no le dieran foro. Entonces Andrés Manuel tuvo que buscar sus propios espacios y sus propias herramientas para dar a conocer el proyecto de país que estaba generando y la labor de recorrer cada uno de los municipios y estados de la República.
«Porque presionaban a los directores, a los empresarios que llevan los medios de comunicación, para que no le dieran foro.»
Camila Martínez Gutiérrez
Parte de lo que hace cuando llega a la presidencia es decir: yo no voy a intermediar con medios de comunicación mi relación con el pueblo. Voy a hacer mis propias conferencias de prensa, todos los días, a partir de las 7 de la mañana, para posicionar agenda. Entonces, de lunes a viernes, él tiene conferencias de prensa donde se dan a conocer los logros en distintos temas: un día se hablaba de salud, otro de seguridad, otro de turismo, otro de vivienda. Todos los días había información, se invitaba a parte del gabinete para que pudiera exponer los avances de distintos temas y se convocaba a toda la prensa que quisiera ir, al mismo tiempo que se hacía un streaming a través de YouTube y de redes sociales. Se volvió el streaming número uno en todo el país.
Que recibió un premio de YouTube y todo.
Sí. Y ahí viene el momento de contraste con el resto de los medios de comunicación. Pero la mañanera se vuelve tan importante que todos los medios se ven obligados a reproducirla en sus canales, porque tiene tanta fuerza, posiciona tantos temas y es parte del debate público todos los días, que deciden transmitirla. Cuando termina la mañanera, entonces sí, empiezan los comentaristas a desglosar qué dijo el presidente de la República, qué le preguntaron los medios de comunicación y qué está diciendo la oposición. Y la oposición también empieza a reaccionar a las mañaneras, porque es la única manera que tienen de hacer contraste. Se vuelve un ejercicio muy importante de seguimiento de la agenda pública, al que incluso llegan a ir activistas a preguntar por temas específicos, y la gente empieza a decir: desde ahí puedo acercar también investigaciones que en otros lados no tuvieron cobertura.
Me parece que ha sido un ejercicio muy importante en México y que, ahora que lo ha seguido la presidenta de la República, para toda la rabia de la oposición, sigue siendo el ejercicio más importante de comunicación.
Me parece algo impresionante. Hubo otros casos muy diferentes. En Argentina, en su momento, Cristina Fernández de Kirchner utilizaba las cadenas nacionales, pero por su propia naturaleza eran episódicas. Entre las cuestiones más regulares estuvieron las sabatinas de Rafael Correa cuando era presidente de Ecuador, que eran como gabinetes móviles con conferencia de prensa. Pero con esta frecuencia bestial, día por día, por lo menos por lo que yo pude analizar, la agenda quedaba absolutamente copada y todo giraba alrededor de eso, lo cual servía muy efectivamente a los propósitos políticos del gobierno. En el caso de Claudia, yo pensaba que claramente está muy bien capacitada para gobernar; entre Ebrard y ella son dos estadistas. Pero desde mi intento de expertise en comunicación, que siempre está en desarrollo, no sabía si iba a ser posible que ella mantuviera esa misma regularidad, porque no siempre uno es bueno para todo. Y viéndolo actualmente me parece impresionante, también en situaciones de tensión muy grandes, como con Estados Unidos. Qué cambios ves entre una ejecución de la mañanera y la otra?
El presidente López Obrador siempre tuvo un carisma y una cercanía social muy importantes, que yo no he visto en otros, quizá en Lula. Pero además era un hombre que sabía muy bien utilizar el humor, lo popular. Todas las expresiones, los chistes, los recorridos históricos que hacía Andrés Manuel en las conferencias mañaneras eran muy importantes. Por qué? Porque además tuvieron un reto muy importante, que fue recuperar la dignidad de ser mexicanas y mexicanos, que durante mucho tiempo no se tuvo en ese país. Estábamos muy asoleados por una cultura externa donde parecía que se minimizaba lo hecho en México, que se minimizaba el ser mexicano, que parecía que era mejor lo europeo, lo estadounidense. Y Andrés Manuel, muy consciente de la riqueza de las raíces mexicanas, de la cultura, de la historia que ha tenido nuestro pueblo, hace recorridos históricos impresionantes. Es un hombre sumamente culto. Cada intervención, cada participación y cada decisión política estaba sustentada perfectamente en un momento de la historia de México. Esa parte me parece que enriquecía mucho sus conferencias.
En el lado de la presidenta, lo que tiene es una mentalidad excepcional en temas científicos y una estructura brutal. Es como si tuvieras un Excel: todo es perfectamente metódico, todos son resultados. La verdad es que ha tenido un crecimiento muy importante en las tareas que se ha puesto. Estoy pensando, por ejemplo, en todos los miércoles, con las entregas de vivienda, porque se están construyendo cantidades extraordinarias de vivienda en el país. Está regularizando predios, se les están entregando llaves a personas que durante mucho tiempo tenían problemas legales para poder acceder a sus hogares. Lo que hizo ella fue dividir perfectamente cada uno de los días en una tarea sobre la que iba a informar. Se respalda mucho más que Andrés Manuel en el gabinete con el que está actuando, y todos son resultados muy numéricos. Eso también creo que ha ayudado a entender las magnitudes de cómo se está trabajando, la claridad de las metas que hoy tiene el gobierno y cómo ha ido poco a poco alcanzándolas, porque además ha avanzado mucho en esas metas.
Ha metido también algunos temas que me parecen muy importantes, por ejemplo, la recuperación de la participación de las mujeres en la historia. Cuando Claudia Sheinbaum era aspirante a la presidencia de la República, había muchas personas que decían que no íbamos a poder tener a una mujer presidenta porque vivíamos en un país sumamente machista. La labor que ha hecho Claudia de recuperación histórica de la participación política de las mujeres en México también se ve reflejada en las conferencias matutinas.
Me parece que esa es la diferencia: uno más popular, más cercano a la población, y la otra con una extraordinaria capacidad de ir mostrando el avance, la fuerza de locomotora con la que está avanzando el gobierno.
La sucesión: reglas, encuestas y territorio
Por desgracia el tiempo no es infinito, porque cada vez que contás algo se me ocurren más cosas para preguntarte. Una de las cosas que quería saber es cómo fue el proceso por el cual se definió quién iba a ser la candidata o el candidato para reemplazar a AMLO. En toda América Latina, cada vez que un gobierno nacionalista, de centroizquierda, o como se lo llame, populismo de izquierda, tuvo que encontrar su sucesión, la mayoría de las veces fue difícil. Cómo fue en este caso?
Es muy interesante que lo digas, porque en la mayoría de los países de América Latina no se ha logrado. El caso de Uruguay, ahora con el nuevo presidente, me parece que podría ser también un ejemplo importante, pero en general ha costado trabajo.
En el caso de Claudia Sheinbaum y de Andrés Manuel López Obrador hay varias cosas. Para empezar, Claudia es una mujer que había crecido con el movimiento de la cuarta transformación, que empieza a militar desde la base junto a Andrés Manuel y a formarse muy cerca de él. Y López Obrador es un presidente que sabe la responsabilidad histórica que tiene. A diferencia de otros países donde se permite la reelección e incluso hay una tradición de eso, en México tenemos una tradición de no reelección. Y Andrés Manuel, teniendo toda la legitimidad, la fuerza y el apoyo de la gente como para poder cambiar ese principio, decide retirarse no solamente en lo formal, sino también en lo real. Asume que, así como asumió muy bien la responsabilidad de ser presidente de la República, igual de importante es la responsabilidad de saber cuándo hacerse a un lado y permitir que haya un relevo generacional.
Él sabe que el movimiento lo acompaña, que tiene una aprobación importante. Cuando empieza a sonar que viene el cambio de la presidencia de la República, él mismo se reúne con quienes querían ser aspirantes y establece una serie de reglas. Esas reglas no eran otra cosa que, primero, mantener la unidad con el resultado que saliera y apegarse a los principios de nuestro partido, que es elegir siempre a partir de encuestas quiénes van a hacer las coordinaciones. Se hacen encuestas abiertas a la población en México, no solamente a la militancia del partido. Y abocar a los aspirantes a entrar al territorio: hacer casa por casa, hacer encuentros, hacer mítines, hablar del proyecto que se estaba impulsando con la gente, pero sobre todo, la parte más importante, escuchar a la gente.
Se convierte en una competencia entre los aspirantes de varios meses, pero con reglas preestablecidas que permitían saber que había una ruta, que no se trataba de que cada quien pudiera hacer lo que quisiera. Por ejemplo, parte de los acuerdos era no despilfarrar recursos, no gastar de más en cosas que no eran la prioridad, porque la prioridad era estar con la gente, abocarse a los territorios.
Ese ejercicio de competencia, creo, no solamente ayuda a que se vayan consolidando como perfiles políticos. Yo veo un cambio muy importante en Claudia Sheinbaum. Me tocó estar con ella desde que empezamos a impulsarla, cuando todavía era jefa de gobierno de la ciudad, hasta que gana la candidatura.
Vos formaste parte de una agrupación de jóvenes que la impulsaba. Cómo se llamaba?
«Es Claudia».
Y en ese momento es verdad que Ebrard, el canciller, estuvo a punto de romper con el movimiento?
En su momento el canciller hizo algunos comentarios que hablaban de la importancia de tener una reunión para revisar lo que había sucedido. Finalmente hay una reunión entre él y Claudia Sheinbaum, que ya había sido elegida coordinadora de los trabajos de Morena a nivel nacional, y Claudia toma la decisión de invitarlo a participar en el proyecto, de abrirle el espacio no solamente a él sino al equipo que había estado trabajando con él. Porque Marcelo es también un personaje muy importante del movimiento: fue jefe de gobierno de la Ciudad de México después de Andrés Manuel López Obrador; es un político al que le toca salir del país después de una serie de acusaciones que le hacen, por persecución, los gobiernos del PRI, del PAN y del PRD, sobre todo del PRD en la ciudad, y que regresa a construir el Movimiento Regeneración Nacional, Morena, junto con Andrés Manuel. Me parece que es un liderazgo sin el cual hoy no se entendería Morena. Claudia lo invita a participar, Marcelo decide sumarse a su campaña y hoy es nada más y nada menos que el secretario de Economía, en un momento en que viene la rediscusión del T-MEC con Estados Unidos y Canadá, pero sobre todo con Estados Unidos. Su papel es importantísimo.
Pero te decía que veo un cambio de Claudia cuando sale de ser jefa de gobierno. Claro que ya era un liderazgo muy fuerte, muy potente, que había dado resultados, pero cuando empieza a salir y a reunirse con la gente, de repente empieza a tener una fuerza que a mí me impresionó mucho. Lo platicaba con algunos amigos y les decía: «Es que algo le pasó». Y me decía un amigo, y me parece que tenía razón: es la fuerza de la gente, es el haber recorrido los territorios, haber visto el apoyo, haber escuchado a la gente. Eso es lo que la convierte en la mujer que es hoy, y ha sido la fuerza que la ha llevado no solamente a avanzar, sino a resistir algunos de los retos más importantes que ha tenido nuestro país en los últimos años, que además no han sido pocos.
Ese recorrido ayuda a fortalecerlos como perfiles políticos, pero también a posicionar la marca y a posicionar a Morena entre la gente. Y esa parte es importantísima. Cuando viene la elección y Claudia Sheinbaum gana la presidencia de la República, lo último que hacen es un recorrido por todos los estados del país, Claudia y Andrés Manuel. De hecho hay un libro que les recomiendo mucho, Diario de una transición histórica, que escribe la presidenta sobre esa gira que hace con Andrés Manuel.
Terminando eso, Andrés Manuel dice: me voy a retirar no solamente de la presidencia de la República sino de la vida pública. Se va a vivir a una pequeña finca que tiene en el sur del país y ya no participa políticamente. Hemos sabido que está bien porque hace poco salió a dar a conocer cómo va con un libro que está escribiendo, y poco más. Salió a votar el día de la elección del Poder Judicial. Pero me parece que ese respeto, ese entendimiento de que terminó su sexenio, de que terminó su período como presidente de la República y de que es importante que ahora el liderazgo trascienda a las personas y pueda crecer a nivel de proyecto, es lo que hoy le ha dado fuerza a nuestro movimiento. Construir relevo, saber cuándo hacerse a un costado para permitir que otras personas asuman el espacio y, sobre todo, construir un proyecto que va más allá de las personas.
Escuchándote recordaba algo que decía un consultor político de gran experiencia que trabajó mucho en México y también en Argentina: que en México no se apresa al presidente que salió, y lo decía más allá de cualquier partido. La situación de Argentina es un poco más conflictiva, en la medida en que, por lo menos en el último tiempo, cada gobierno termina pensando qué tiene que hacer para evitar que después le caiga todo el peso de la justicia encima. Eso hace que el presidente o la presidenta que se va tenga ciertos incentivos para quedarse en la vida pública, y nunca se termina yendo. También pensaba, en paralelo, en el partido de Mauricio Macri, que tuvo una interna para definir quién iba a ser el candidato o la candidata a presidente y que se resolvió de una manera muy diferente a lo que contás. Y eso terminó, entre otras cosas, con el gobierno actual.
Redes sociales y territorio
Hubo cambios en el último tiempo en México y en el mundo. En el plano de la comunicación, en su momento AMLO tenía una frase sobre las «benditas redes sociales», de la época en la que Facebook era la red más hegemónica. Y hoy, o por lo menos en la campaña de Claudia, el formato de video vertical de TikTok ya estaba no solo en TikTok sino en todas las redes. A eso se suman los cambios en la política internacional y en la relación con Estados Unidos. Vos hiciste campaña antes de ser secretaria de Comunicación: qué ves en cuanto a estar en las redes y estar en el territorio, por dónde va más la cosa, cómo se retroalimentan, qué aparece en las redes que no aparece en el territorio o al revés? Y también en lo que hacés ahora.
Justo esto que retomas, de cómo se veían las redes sociales en 2017 y 2018, ha cambiado mucho. En su momento las redes sociales fueron un mecanismo para romper con la comunicación de los medios tradicionales, la televisión, la radio, que no permitían que se contara otra historia. Lo que te permitían las redes sociales era que se abriera más o menos de manera democrática el espacio para poder hablar de distintas historias.
«En su momento las redes sociales fueron un mecanismo para romper con la comunicación de los medios tradicionales, la televisión, la radio, que no permitían que se contara otra historia.»
Camila Martínez Gutiérrez
Cómo ha cambiado? Lo que pasa es que llegó el poder económico a las redes sociales. Y ahora nuevamente vemos un control de los contenidos que aparecen, sobre todo con el tema de los algoritmos. Por supuesto, llegaron las granjas de bots, llegó la compra de grupos, de influencers, de comunidades, más allá de la ideología política que tengan. Me parece que hoy las redes sociales ya no son un espacio tan democrático como lo fueron en su momento.
Eso no quiere decir que no participemos en redes sociales. En mi partido político, con estos cuestionamientos que se hacen ahora que Elon Musk es dueño de X, hay quienes dicen que habría que salirnos todos de redes sociales, y yo creo que eso sería un error. Creo que hay que ocupar los espacios, aunque sepamos que hay un interés para que se escuchen más unas voces que otras, de cierta ideología política. Son espacios en los que tenemos que entrar, donde tenemos que disputar el sentido común, donde tenemos que explicar nuestro proyecto, donde tenemos que aprovechar para desmentir.
Pero no podemos dejar el territorio. Es la fuerza que ha tenido Morena históricamente y lo que nos permitió en su momento hacerles frente a estos intereses que estaban en la radio y en la televisión y que justamente tenían prohibido hacer coberturas de Andrés Manuel López Obrador. Frente a eso, lo único que pudo funcionar fue la calle: estar directamente con la gente, hacer la labor de tocar las casas, de platicar directamente con la gente, de entregarles material.
Nosotros tenemos un periódico impreso, Regeneración, que es el periódico del partido y que nos ayuda a ir explicando. Cada mes sacamos un Regeneración. Estamos hablando de cerca de 10 millones de periódicos que se imprimen cada mes y que se reparten en todo el país.
Eso está bajo tu área?
Sí, es parte de la Secretaría de Comunicación. Repartir esos periódicos nos ayuda porque claro que es importante el contenido, pero sobre todo es la excusa para que la estructura que hay en territorio, la militancia de base del partido que todos los días está platicando directamente con la gente, tenga una razón para tocar la puerta, que le abra la vecina y poder decirle: «Te quiero entregar este periódico, donde estamos hablando de intentos de intervención extranjera en México». Y entonces contarle qué está sucediendo, cómo el presidente del PRI está yendo a Washington a pedir que se les quiten las visas a sus adversarios políticos. Y poder escuchar ahí, directamente, qué es lo que realmente le ha hecho eco a la gente: «Oye, pues es que yo escuché que Morena hizo tal y tal cosa». Poder explicar por qué se hizo o poder desmentir que se haya hecho. Ese trabajo nada lo va a sustituir, me parece. Hay un cambio de perspectiva de la gente cuando te plantas directamente con cara y cuerpo en la puerta de su casa. Entonces creo que son complementarias.
Morena por dentro: de Luisa María Alcalde a Ariadna Montiel
Qué análisis hacés del cambio entre Luisa María Alcalde, la presidenta anterior del partido, y la nueva presidenta, Ariadna Montiel? Obedece solamente a una reorganización de cara al proceso del año que viene, las elecciones intermedias en México, o cómo lo leés?
Luisa es un perfil que institucionalizó un partido como Morena, que es un partido muy joven y que todavía requiere el fortalecimiento de sus mecanismos internos para garantizar procesos democráticos, populares, apegados a los valores y principios del movimiento. Creo que la dirigencia de Luisa María fue fundamental. Por un lado, fue muy importante la creación de la comisión evaluadora de incorporaciones, porque, como sabes, junto con el secretario de Organización, Andrés Manuel López Beltrán, se tomó la decisión de abrir el partido.

La presidenta tuvo 36 millones de votos en la elección de 2024. De esos, si no me equivoco, cerca de 24 o 25 millones fueron para Morena y los otros para partidos aliados, pero la gran mayoría fue para Morena. Y en aquel momento teníamos un partido con dos millones y medio de afiliados nada más. Igual es un montón, pero decíamos: si queremos ser mucho más que un partido… Porque además Morena no es solamente un partido, es un partido movimiento, que quiere decir que siempre estamos activos con la gente, siempre estamos trabajando en territorio, y eso va mucho más allá de lo electoral. Si realmente nos queremos convertir en el vehículo para la gente, lo que necesitamos es abrir el vehículo a la gente.
Entonces abrimos la afiliación. El reto era 10 millones y logramos 12 millones de afiliados. Comenzaron a sumarse muchas personas, y fue importante en su momento, sobre todo con lo que respecta a perfiles políticos de alto calibre, hacer una revisión de que cumplieran con los valores y principios del movimiento. Luisa instala esta comisión, que me parece importante, e instaura los comités seccionales en todo el país. Tenemos 71.000 comités de Morena alrededor de toda la República Mexicana, lo cual territorializa la afiliación que se hizo.
Hay también, fíjate, una cosa muy importante, de la que justo hablábamos ahora en el encuentro que tuvimos con el Frente Amplio de Uruguay. Hay dos principios que son muy importantes para mantener la confianza en los partidos políticos y la cercanía con la gente. Uno, por supuesto, tiene que ver con la anticorrupción. Pero otro tiene que ver con la austeridad. Porque no se trata solamente de hacer cosas que son legales, sino de no ocupar los espacios que tenemos para diferenciarnos de la gente que nos eligió.
Esa es una responsabilidad bien importante. Si tú de repente te vuelves diputada o diputado y al rato te cambias de colonia a una colonia más cheta o más fifí, te compras una camioneta y tienes guaruras, quizá lo estás pagando con tu dinero y quiere decir que no le robaste al erario. Pero aun así, tus vecinos, que crecieron contigo, la señora de la tienda a la que le has comprado toda tu vida, claro que te empiezan a ver distinto, y se pierde esa confianza, esa cercanía de que sea gente del pueblo la que está representando en el Congreso. Porque entonces todos nos volvemos élite empresarial en los espacios de representación, y eso no puede ser así. Entonces hicimos un acuerdo nacional muy importante entre todos los consejeros y consejeras de Morena para mantener la austeridad. Lo firmamos todas y todos, y ha habido procesos contra quienes no se han apegado. Esa parte de Luisa fue muy importante.
Ahora, Ariadna es un perfil organizativo brutal. Fue secretaria de Bienestar con el presidente López Obrador en el momento más importante. La Secretaría de Bienestar es la que entrega los programas a todos los adultos mayores, a todas las personas con discapacidad, la que entrega las becas a los jóvenes del país. Es una estructura de, me parece, unos 70.000 trabajadores que están todos los días en territorio repartiendo programas de bienestar. Es una cosa muy grandota: insisto, un billón, con b, de pesos, que ya pasaremos a números de acá de Argentina para que nos podamos dar una idea de la magnitud. Era la secretaría más importante, sin duda, y ella sale de ahí para abocarse al partido, sobre todo en la tarea que vamos a tener el próximo año, que son las elecciones.
El reto ahora, y lo que veo que está haciendo Ariadna, que me parece muy importante, es un despliegue muy grande. El partido cuenta con los coordinadores operativos territoriales, que son 7.000 compañeras y compañeros militantes que trabajan en el partido tocando casa por casa todos los días, hablando con la gente, discutiendo sobre el proyecto, invitando a participar en las asambleas informativas y en las labores que hace el partido. Ella se está reuniendo con toda esa estructura para darles tareas de organización en dos temas: uno, la defensa de la soberanía nacional, que hoy es nuestra agenda número uno; y dos, el combate al proyecto de desinformación que tiene la derecha.
Se nos está acabando el tiempo, Camila, y la verdad es muy interesante poder conocer más sobre un país del que últimamente supimos un poco más porque fue parte del Mundial, y también por los escarceos digitales entre argentinos y mexicanos.
No voy a decir que yo me vestí de azul y blanco el día de la final. Les voy a mandar la fotografía.
Eso puede traer polémica. Según lo que tengo medido, la mayoría de los mexicanos son fans de Cristiano Ronaldo, y eso para mí explica un poco esta hostilidad digital. Porque si uno lo piensa, argentinos y mexicanos prácticamente no se cruzan nunca en su vida, salvo una minoría que va de acá para allá. Entonces, de dónde surgen los prejuicios? Del encuentro en las redes sociales, porque otro encuentro no hay. Para finalizar, te voy a preguntar algo que hacemos siempre en el programa: qué dos o tres lecturas te marcaron y te parece interesante contarles a quienes nos ven, que puedan ilustrar un poco más sobre Camila, más allá de la dirigente política de Morena? Pueden ser de cualquier momento, y pueden ser novelas también.
Me gustó mucho uno que leí hace poco, que se llama La hora de los depredadores. Lo leíste?
Lo compré y se lo regalé a otra persona, pero no lo leí.
La verdad es muy bueno, y siento que a ti te va a gustar mucho. Es el de Giuliano da Empoli. Te digo que te va a gustar porque justo habla de comunicación política, pero también de estos liderazgos que están surgiendo en muchas partes del mundo, no solamente en Estados Unidos, y de cómo capitalizan una serie de sentimientos muy vinculados con la rabia, con el descontento. Me parece muy interesante.
Hay otro que se llama Poeta chileno, que leí justo antes de ir a Chile y me encantó, de Alejandro Zambra. A Alejandro Zambra lo conocí en la Feria de Guadalajara hace algunos años; luego leí ese libro y me fascinó.
Y por último, mi libro favorito, que en realidad es una recopilación de cuentos y es más conocido, más famoso: La mujer rota, de Simone de Beauvoir. Es un libro sobre la experiencia de ser mujer contada desde varias mujeres: una madre, una mujer joven que ha terminado con su pareja… Pero todas se encuentran con las dificultades de siempre: los estereotipos, la violencia de género y también el síndrome de la impostora, en realidad. Me gusta mucho. Me lo regaló mi madre cuando cumplí 20 o 21 años y ha sido de mis favoritos.
Qué bueno que te hayas puesto la camiseta de Argentina para el Mundial. Lo vamos a comprobar con la foto, primero para que los argentinos que vean esto comenten a favor, y también para que a los de otros países a los que no les agrade lo critiquen, porque eso va a ayudar a la viralización. Te agradecemos mucho por tomarte el tiempo para estar acá. Gracias, Camila.
Muchas gracias.
